“El Papa renuncia por falta de fuerzas”


Nunca una dimisión es buena, ni para la persona ni para la institución: dimitir es fallarse a uno mismo y fallarle a los representados.papas

Incluso cuando en un futuro pudiera suponer un beneficio, a priori la sensación (que no tiene el por qué ser real) de desconcierto de los miembros y de desgobierno de la entidad, no es positiva para ninguno de los agentes implicados.

La noticia más leída hoy en el diario El Mundo es: “El Papa renuncia por falta de fuerzas”

Solo se renuncia cuando se acaba la ilusión cuando, más que las fuerzas, lo que flaquea es el compromiso con uno mismo de levantarse y seguir. Si la salud se queda por el camino siempre puede tomar el relevo la perseverancia, pero no hay repuesto posible si se tira la toalla por no se desear volver a intentarlo.

Benedicto XVI nunca ha soportado las comparaciones con Juan Pablo II, ni en el final de su papado. Lamentable dimisión, sobre todo por la enseñanza que lleva implícita.

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Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
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