“Independencia de Madrid.”


No pasa nada por preguntar. Claro que cuando se pregunta es porque se piensa extraer alguna enseñanza de la respuesta y actuar en consecuencia.

Esto del referéndum de la independencia me recuerda a aquel alcalde que, llevado por la modernidad, emprendía constantes acciones participativas con la ciudadanía cuyos resultados jamás eran escuchados. Como es normal la ciudadanía, que es paciente pero no tonta, se dio cuenta y acabó dinamitando cualquier conato de tomadura de pelo institucional. Lástima no recordar de qué ciudad estoy hablando.

Ahora Aleix Vidal-Quadras llama al coco en Intereconomía sugiriendo la necesidad de una intervención de Catalunya por parte de la Guardia Civil. Hoy sale en los informativos.

La noticia más leída de El Periódico es: “Independencia de Madrid.”

Se podría llenar un diario entero de titulares sobre este tema. Ese es el problema: son tantos los titulares sobre la independencia de Catalunya que no se habla de nada más, una vergüenza para todos, aunque un alivio para muchos.

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Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
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3 respuestas a “Independencia de Madrid.”

  1. Magda Cifuentes dijo:

    Palabras, palabras, palabras…
    Hay palabras que son sentimiento y caricia, que llevan a los demás lo mejor de nosotros.
    Hay palabras que son herramienta: precisas, rigurosas en la forma y el sentido, necesarias para llevar a cabo nuestra labor.
    Hay palabras que, a veces, son también vehículo de nuestro estado de ánimo o nuestras preocupaciones.
    Hay palabras, lo sabemos, que pueden ser arma, que hieren y matan, que dejan que la rabia, el odio o el desprecio las tiñan de todo lo que no debió anidar nunca en el alma humana.
    Hay palabras que son gesto en sí mismas y también su ausencia, el silencio, puede cargarse de significado…
    Pero las más despreciables, las más odiosas sin duda, son las palabras vacías, las huecas, las que bajo la forma de grandes principios no significan nada. Hay discursos, palabras, que son cacofonía a los oídos y la nada por lo que se refiera a la intencionalidad; palabras sin sentido que son las preferidas por aquellos que, lejos de pretender comunicar, compartir o actuar… tan sólo manipulan, amagan, juegan con los sentimientos y las razones, buscan sacar provecho a toda costa.
    Palabras… tan hermosas a veces, tan llenas… y otras tan vacías, tan falsas, carentes de sentido.

    No tiene culpa alguna la flecha que nos hiere, el arquero es siempre el responsable.

  2. Txema Albert dijo:

    Yo, que soy madrileño de toda la vida (nadie es perfecto…), ya estoy ensayando “Cocidito madrileño” como himno nacional…

  3. Carlos dijo:

    Y un buen día el alcalde de Pueblo Mío de Aquí se enfadó, se empeñó en marcar a fondo las diferencias con Pueblo de Al lado. Reunió el consistorio y repasó todo cuanto de singular y distinto tenía con los demás… obviando cuanto compartían y les hacía próximos.
    Fue una sesión de ayntamientos que se quiso fuese histórica. Concienciados y motivados los ediles cantaron y se enardecieron, enrocándose en su singularidad. Declaró después, el prócer local su absoluta independencia respecto al resto del mundo mundial y, ancho y satisfecho, apoyándose en aquellos de sus vecinos más cercanos a su idea (porque no todos la compartían punto por punto) se puso manos y fronteras a la obra.
    Pero olvidaba el alcalde que las fronteras y los muros cierran y separan… en los dos sentidos.
    Al poco tiempo vio, con cierto desagrado, como los vecinos de Pueblo de Al lado, y los de Pueblo Más Allá, y los de La Puebla de Enfrente no querían ya comprar productos procedentes de Pueblo Mío. Observó también que, cuando tenía que salir para negociar algo más allá de sus fronteras, ahora, solo, pesaba bastante menos y no se le tenía en cuenta. Intnetó promocionar el fantástico parador que en el pueblo había, y su garaje en el que tantos viajeros habían hecho siempre un alto… pero algo fallaba, los otros pueblos, sintiendo que no podían ya contar ni depender de lo que siempre en Pueblo de Aquí había sido algo de todos, se habían lanzado a promocionar nuevas estructuras y, consecuentemente, le hacían una competencia dura de afrontar… demasiado dura ya desde el principio, más dura conforme avanzaban los días.
    Pueblo de Aquí era más de aquí que nunca… pero, inevitablemente, estaba situándose al borde de una pendiente que, por más que quisiera decirse otra cosa, se presentaba descendente.
    Sufrió en sus carnes la soledad por él mismo decretada y elegida. El muro que había levantado lo dejaba, antes a él que a nadie desagradablemente fuera. Porque… dentro y fuera no son lugares, son visiones acordes a la actitud del que mira, pero nunca pueden ser una amenaza, un arma para distraer de otros problemas ni sacar descaradamente partido.
    Menos mal que es sólo un cuento, más bien una pesadilla producto, con seguridad, de la mala digestión de algunas ideas 🙂

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