“Anguita llama a formar un frente cívico frente el `Estado de Emergencia’ en España.”


Sheldon Adelson, el mismo que pretendía cambiar el Estatuto de los Trabajadores y la Ley de Extrajería de nuestro país para poder ofrecer sueldos míseros en el desembarco de Eurovegas, figura hoy en la revista Forbes como la tercera fortuna del mundo.

Ahí la tenemos de nuevo, es la avaricia, la que cada vez se afianza con más galones como la primera culpable de la caótica situación que vivimos. Lo peor es que, lejos de evitar repetir viejos clichés, nos doblegamos ante ellos.

No se trata de cambiar Eurovegas por una ciudad de juego “destinada al turismo familiar” como apuntó Artur Mas, la frasecita hacía desternillarse recordando aquellas tardes de invierno en familia con el Bingo sobre la mesa para que el niño aprendiera los numeritos.

Hoy la noticia más leída en El Periódico es: “Anguita llama a formar un frente cívico frente el `Estado de Emergencia’ en España.”

Quizás movilizar sea más sencillo que cambiar paradigmas, lo primero es obviamente movimiento, lo segundo pensamiento. Seguir pensando que los avariciosos pueden paliar los efectos nocivos de la crisis es como nombrar a Terminator Embajador de Buena Voluntad para la ONU. Una masacre, vamos.

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Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
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5 respuestas a “Anguita llama a formar un frente cívico frente el `Estado de Emergencia’ en España.”

  1. José Luis dijo:

    Alumbrar una idea requiere una fina capacidad de análisis de la realidad así como de un esfuerzo creativo que, desarrollándose en paralelo, sea capaz de trascender dicho análisis ofreciendo un modelo alternativo. Se trata de un ejercicio intelectual destacable no exento, muchas veces, de ciertos toques de genialidad.
    Traducir una idea a un modelo que pueda resultar viable y útil en la praxis exige, a su vez, un esfuerzo tanto de “sintonía” con el espíritu original de la idea como de imaginación en lo que atañe a los aspectos organizativos y también -algo a tener en cuenta- a la resolución de los problemas que sin duda se presentarán,
    De poco sirve una idea si ha de quedarse, por falta de desarrollo y concreción, en el terreno de las buenas intenciones y el preciosismo académico. El tomar un entramado teórico y ser capaz de convertirlo en un modelo aplicable es, muchas veces, el talón de Aquiles de muchas ideologías.
    Por el contrario, tanto administrar la miseria y gestionar “lo que hay” tratando de hacerlo según el manual al uso, así como el recurso a la mera pateleta, sin ofrecer alternativa, no requieren especial capacidad; están al alcance de casi cualquiera y en ello estamos, así nos va.

    Si el entramado teórico y la posibilidad de llevarlo a la práctica es lo deseable como sustento de cualquier acción, en epócas de crisis, cuando a todas luces parece claro el: “esto, no”, se muestra imprescindible conocer la respuesta a: “qué, por qué y para qué”, al igual que tener previsto el : “cómo, cuándo y quién”.

  2. Membri dijo:

    Comprendo el término, puedo mirar con cierta simpatía la propuesta en lo que tiene de un “basta ya” ante una situación que, deterioránose a ojos vista, nos sume en la desesperación, la precariedad y es heraldo de la miseria.
    Pero a pesar de todo ello tengo que decir también que la idea de un “frente” no me gusta.
    No me gusta porque lo intuyo reacción, respuesta debida y condicionada, defensa estática y titubeante que se va definiendo sólo frente a las acciones ajenas.
    No digo que todo esto, la defensa y el análisis de lo que vaya acaeciendo no sea útil; lo que me preocupa es que todo se quede ahí.

    Es más caro a mi ánimo el concepto de iniciativa que el de frente, y lo es porque cuando una realidad caduca no satisface, no se trata ya de un mero limitarse a reaccionar ante los desajustes, sino que lo verdaderamente práctico y positivo viene de la propuesta de nuevas formas de actuación que, no sólo eviten los problemas detectados y padecidos, sino que abran nuevas perspectivas y lo hagan para todos.
    Decir “basta ya” es necesario, pero también lo es acompañarlo de un “vamos a hacerlo de otra manera” y presentar una propuesta viable, tomar de una vez la iniciativa.

  3. Sebastián Domínguez dijo:

    Las asambleas, al modo del ágora griega, tienen limitaciones, presentan muchos problemas para articular la necesaria participación de todos más allá de ámbitos necesariamente limitados y reducidos. No es demasiado fácil el que cada cual pueda participar y opinar porque, desgraciadamente, un Estado nación dista mucho de ser una de aquellas reducidas Polis de la Hélade y además, y felizmente, ahora ciudadanos lo somos todos.

    Los partidos, como estructura cerrada y con unas leyes -no siempre escrritas- de funcionamiento interno estrictas y severas (recordemos todos aquel “quien se mueve no sale en la foto” o no entrará en las listas) son más encuadramiento y corsé que cauce. En este momento, en este país uno comprueba que más que democracia tenemos partitocracia, que son los partidos -y no siempre con la vista puesta en el pueblo llano- quienes protagonizan la actividad poltíca y que, demasiadas veces, colocan sus propios intereses orgánicos por encima del servicio a quienes se deben y dicen representar.

    El liberalismo, tanto ideológico como económico, llevado a útlimo extremo, a través de la teoría de la “intervención mínima” lleva a la práctica ausencia de Estado con notables abstenciones en temas de calado y acciones minimalistas, tímidas y tibias, dejándolo todo a la iniciativa privada o “el mercado”. Es una concepción en que la sociedad puede llegar a ser un lugar donde las libertades sean sólo para los de siempre, los fuertes, y los ciudadanos normales tengan como única meta la mera supervivencia. El “laissez faire, laissez passer” no se cohonesta demasiado bien ni con las listas del paro ni con los bancos de alimentos… ni con los dividendos millonarios en empresas que acaban de ejecutar un ERE que, eso sí, en cuanto a prestaciones para los afectados tenemos que pagar todos.

    Un Estado omnipresente, en el que todo venga conveniente y burocráticamente regulado, que asfixie las iniciativas personales, que coloque a cada individuo en un lugar predeterminado y constriña todo intento de escapar de tan férrea regulación, tampoco es nada que pueda presentarse como apetecible. El Estado, como tal, independientemente de la voluntad de las personas y de los pueblos, sólo conduce a tres lugares: la mediocridad, el gulag y el más estrepitoso de los fracasos en cuanto a consecución de calidad de vida para sus ciudadanos. Cuando impera el “Gran Hermano” o el “Partido Unico” y la heterodoxia queda fuera de lugar y se reprime, habría que recordar aquello de que “donde todo el mundo piensa igual… ninguno piensa demasiado”.

    Y sin embargo, convivir en sociedad requiere de esa participación, de esos acuerdos y pactos reconocidos y asumidos por todos. La política es necesaria porque aquella máxima de que el hombre es animal político por naturaleza, es cierta e indiscutible.
    ¿Cómo hacer, qué solución dar a semejante problema? Porque lo evidente es que la anarquía, el que cada cual se las arregle y todo vale no es algo que pueda tomarse en serio. La falta de todo tipo de normas que por un lado hagan posible la convivencia y por otro regulen las situaciones en que la dignidad de la persona quede a salvo, no conduce nuevamente sino a esa jungla donde el “homo homini lupus est” cobra todo su sentido y llega a hacerlo además con tintes dramáticos.
    Parece hoy más que nunca necesario el articular un cauce que, por un lado garantice esas condiciones mínimas de dignidad para todos y, de otro, permita el ejercicio de la libertad y pueda aunar voluntades y esfuerzos con miras puestas en el bien común y el progreso… que, nuevamente insisto en ello, ha de ser para todos.
    La actividad política, tanto en lo que tiene de libertad de pensamiento, de expresión y por que no decirlo, de proselitismo, como de capacidad para progresar marcando nuevas metas, ha de estar abierta, ser participativa y, sobre todo, mostrarse útil y efectiva.
    No es fácil alcanzar el grado de conocimiento y reflexión necesarios para ello, pero es precisamente ésto lo que puede conjurar los fantasmas de la manipulación, la demagogia y el nacimiento de una casta de homus politicus que, arrogándose la representación de todos, decida por su cuenta y no siempre en la dirección más honesta.
    No, no es fácil, pero si esa asamblea del ágora se ha tornado materialmente imposible, si los medios de información y opinión “clásicos” son un coto cerrado, creo sinceramente que las redes sociales tienen un papel que jugar en este sentido. El acceso que todos tenemos a las mismas, la posibilidad de interactuar y participar es, hoy por hoy y de lejos, lo más aproximado a detentar y desempeñar esa representación de uno mismo y hacerlo a tiempo real. Sé que no son la panacea, que también en ellas existen grupos, intereses, posicionamientos determinados que aspiran a ser deterministas y también que, a menudo, el perfil de una persona en la red puede distar mucho de lo que sea su realidad cotidiana 🙂
    Pero también creo, y ésta es su mayor virtud, que no pueden ser controladas ni direccionadas completamente, que siempre ofrecerán un marco y una audiencia… y que la participación está abierta a todos. De cómo la gestionemos, de los contenidos que insertemos, de las opiniones que manifestemos, de lo que podamos compartir y conocer dependerá el alcance que puedan tener nuestras ideas y opinionesen un conjunto que, cada vez más, cobra tintes de globalidad. .
    Nadie ha dicho que nada tenga que ser perfecto; consecuentemente tampoco las redes lo son, pero es alentador el saber que, al menos, su ámbito está convenientemente abierto.

  4. Antonio dijo:

    El frente y la frente.
    El frente puede ser algo así como una respuesta ciudadana a manera de “basta ya” o “así no” ante lo inadmisible de este pedir austeridad y mantener por otro lado privilegios insostenibles.
    La frente la que, al menos en medida de dos dedos, hace falta para no crispar ni cabrear a la ciudadanía.
    Los hechos: Publicado en “Heraldo de Aragón” ésta semana: “Comer en el cole más caro que en las Cortes”
    En efecto, sus aragonesas señorías pueden acceder a un menú que por 3 euros y cinco céntimos permite elegir entre tres primeros platos (crema de espárragos, arroz seis delicias o una ensalada), tres segundos (dorada, marmitako de atún y otro de carne) y el postre por tan módica cantidad. Por contra, en el año de los tuper ware, en que hay más de 30.000 solicitudes de beca que, reuniendo las condiciones han sido desestimadas por falta de partida (tijeretazo) el precio de un menú en comedor escolar está en seis euros con ocehnta y un céntimos, y son posibilidad de elección, por supuesto.
    Vergonzoso, inadmisible, algo que ni se entiende ni se justifica. Esta auténtica “punta del iceberg” que -nunca mejor dicho- se pone sobre la mesa, nos dice a las claras que: “una cosa es predicar y otra dar trigo”.
    Son tiempos de austeridad, de sacrificios necesarios, nos dicen tantos y tanos prohombres y padres de las patrias (grande o chica), pero se olvidan añadir el… “para vosotros” 😉

    • Merche dijo:

      Una vez más. “¿Dónde vas, agua?… al mar” Nunca hay para quien lo necesita con urgencia, pero siempre hay ayudas que son más que mera cortesía para quienes no las precisan. Esos tres euros con cinco que paga un diputado son la mínima parte del precio del menú que la Diputación General de Aragón subvenciona en la parte mayoritaria.
      No hay,, para según quién, para según qué. Lo sabemos, pero al menos que no pidan a los demás lo que ellos distan mucho de aplicarse: asuteridad… y en este caso vergüenza.

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