“El Rey da un manotazo a su chófer.”


Curioso fenómeno el que se desencadena cuando fusionamos los conceptos “autonomía” y “recorte sanitario”.

Si alguien enferma en una comunidad y tiene que ser trasladado hasta la suya, el transporte sanitario deber partir del lugar de residencia del paciente para ir a recogerle allí dónde se encuentre. Mientras el pobre enfermo agurada ingresado en el hospital de la comunidad dónde ha enfermado.

El absurdo es de mención: se produce un gasto sanitario de hospitalización inútil a la espera del vehículo y un perjuicio al lesionado que debe esperar sin más remedio.

El paso de las horas de ingreso aumenta la abultada factura sanitaria pero, curiosamente, no se le administra ninguna alimentación porque, con los recortes, hasta transcurridas 16 horas no tiene derecho a ello.

Además de lesos deben de ser enemigos, porque no se les da ni agua…buena, una poca sí, la justa para tragar ibuprofenos y paracetamoles, vaya a ser que sin la administración pastillera el centro se quede sin cobrar la factura.

La notica más leída en El Huffington Post es: “El Rey da un manotazo a su chófer.”

Un recorte que es el chocolate del loro o un manotazo real tienen algo en común: están fuera de lugar y son sintomáticos. En ambos casos, perdidos los papeles, llega el momento de reconducir actitudes y funcionalidades, vaya a ser que los recortes deban ir por otros sitios

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Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
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4 respuestas a “El Rey da un manotazo a su chófer.”

  1. Mónica dijo:

    Cuando se pierden los papeles, las formas, todo acaba por resultar comprometido. Más allá de la anécdota, del desliz o del error, hemos de preguntarnos sobre el porqué y las consecuencias. Nada es intrascendente cuando el gesto, la acción tiene proyección y llega a la ciudadanía.
    El manotazo real es un feo gesto, una salida de bombero para quien tiene entre sus funciones bajar las escaleras con la cabeza erguida y la sonrisa puesta, para quien tal vez merezca una colleja por no haber sabido gestionar los rumbos en su casa y su familia antes que andar a manotazos corrigiendo la conducción ajena.
    No es una mera anécdota, tal vez, por lo que se apunta unido a la edad y el descuadre y descoloque que últimamente se lleva, sea todo un síntoma. No sé si está mayor (y sobrepasado) o es que no se entera (o no quiere enterarse).

    Pero manotazos, gestos y medidas fuera de lugar, no sólo feos sino inaceptables, los hay más, y mucho más preocupantes que la pérdida de la compostura de este anciano, por más que nadie se lo diga. Verdaderos más que manotazos zarpazos son algunas medidas con las que, gestores indolentes o carentes de toda diginidad, faltos de imaginación y enfurruñados en su taifa nos obsequian cada día. Parece esto ya la Torre de Babel, pero en spanish mode.
    No falla el modelo, simplemente se gestiona mal, fatal, y a nadie parece importarle; este es el verdadero problema.
    Al igual que la perversión de la democracia lleva a la demagogia, el modelo de Estado Autonómico, cuando pierde el norte, conduce a la taifa, al cortijo, a la exageración del: “nosotros a despecho de ellos…”
    Andamos en estos días a vueltas con el fondo de rescate autonómico y ya se han visto los primeros movimientos: la sonrisa puesta hacia “Papá Estado” para que éste se rasque el bolsillo, y después volveremos al discurso de siempre -diferencial y crispado si hace falta- o a tratar de cantar el “Santa Rita”… por aquello de lo que se da, no se quita. Un mirarse el ombligo y quejarse en exclusiva de lo que a cada uno le aprieta el zapato.
    Nada que objetar a lo que es el modelo, el buscar la gestión más próxima al ciudadano, la adecuación de las actuaciones tanto a los medios disponibles como a las características propias del medio en que ésta se desarrolla. Pero cuando no hay diálogo, solidaridad ni visión de conjunto, cuando la barretina, el sombrero cordobés, la gaita o la boina actúan como orejeras, la estamos pifiando.
    Y lo triste hasta llegar a lo trágico, los gestos llevados al despropósito -y a menudo al despilfarro- vienen por hechos como los que hoy leemos: que cada palo aguante su vela, que este enfermo no es mío, sino tuyo…
    Vivir para ver, tener que aguantar cosas como ésta… ya nos vale 😦

  2. Membri dijo:

    Leyendo y tras llevarse las manos a la cabeza, uno analiza y es inevitable llegar a una conclusión indiscutible: poco importa que ese hospital estuviese en el departamento XXXIV de un estado centralista y unitario como la República francesa, un länder de la República Federal alemana o en la Wallonia belga, un estado claramente bifécalo y en cierto modo disociado; en cualquier caso, y bajo cualquier modelo, simplemente esto no hubiese ocurrido.
    Más que la fórmula de vertebración estatal y nacional elegida, la clave está en la organización, en el funcionamiento libre de distorsiones e inconvenientes para el ciudadano, porque éste, bastante hace con pagar sus impuestos y respetar las leyes. Una estructura supranacional, o interrregional si se prefiere, sólo tiene sentido en la medida en que da una cierta cohesión a todo el tinglado y evita situaciones como la que se narra. En caso contrio es inoperante e ineficaz, y por tanto superflua.
    No se entiende este afán por ahorrar y recortar a base de echar balones fuera, de compartimentar gastos “en primera instancia” a base de crear situaciones incómodas -cuando no dramáticas- para las personas implicadas-afectadas. Y no todo es cuestión de grandes alardes ni precisa demasiados cambios. La mayoría de las veces es bastante más sencillo, es cuestión de apertura de miras, sentido común y sobre todo voluntad.
    Porque, a ver: ¿qué problema hubiese habido en atender al pobre enfermo en todo lo necesario, traslado incluido, y después que fuesen los entes autonómicos, a través del mecanismo que se quiera, quienes ajustasen los costes y la factura de dichos servicios?
    La verdad es que ninguno, no hay problema en esto; lo que sí hay es descoordinación, tacañería de la inmediatez y falta de voluntad de caminar juntos.
    Esto, y nuevamente es recurrir al topicazo, sólo pasa aquí, y es que “España es diferente”… y a pulso nos ganamos la etiqueta a base de cometer gilipolleces como la que comentamos.

  3. Maricarmen Viu dijo:

    Paseando como tantas veces por tu blog -algo que hago con frecuencia- he releído la última entrada, y al tiempo he visto colgado uno de tus comentarios en Twitter. No sabría darte razón, pero en ese momento se han unido-fundido ambos textos, el tweet y la entrada y me ha parecido que podía tener sentido.
    En el texto se lee: “perdidos los papeles, llega el momento de reconducir actitudes y funcionalidades”
    En el tweet afirmas: “… cada día tengo menos estilo tirando la toalla”
    Y opino, creo, sospecho que ambas son dos imágenes sobre lo mismo, que si no tienes estilo tirando la toalla va a ser que no estás hecha para hacerlo, que abandonar y resignarse no va contigo y, paralelamente, la frase del texto parece sugerir que, tal vez, simplemente, el ring en el que la toalla desempeña la frustrante y simbólica función, probablemente no sea el adecuado, que el asalto que en él se viene librando no está en consonancia con la manera en que tú plantearías la pelea, no ha sabido aprovechar todo cuanto tú puedes hacer en ella.
    Tal vez te parezca un razonamiento traído por los pelos, una disgresión mental en un instante poco serio que nace de una segunda lectura, pero es lo que estoy pensando en este momento y de verdad que le veo sentido,
    Se lo veo porque, a través de todo este tiempo en que te he leído, lo de tirar la toalla me ha parecido -y me parece- una excepción, una anomalía, algo que no se corresponde con la actitud positiva y decidida que, ésta sí, es y ha sido siempre la tónica 🙂
    No la tires, retuércela hasta sacarle todo cuanto pueda dar de sí.

    • Tudi Martín dijo:

      Buenísimo Maricarmen, en confianza te diré, con taco incluido, que era una auténtica mierda de toalla. Nada de exprimir, mejor ni la toco :-))))

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