“El gobierno ecuatoriano concede asilo diplomático a Julian Assange.”


Ni el Reino Unidon ni Australia, país del fundador de Wikileaks, han tomado la decisión de protegerle. Seguramente hemos visto demasiadas películas de ficción, intuimos que las mismas que han visto los que aseguran que la justicia europea garantizará los derechos del ex hacker en su interrogatorio sueco.

La noticia más leída en el diario El País es: “El gobierno ecuatoriano concede asilo diplomático a Julian Assange.”

Que sea Ecuador el que conceda la presunción de inocencia a Assange con este gesto, hace pensar si la camaradería de patio de vecinos puede llegar a ser la cómplice perfecta de la injusticia: nosotros que nos hemos dado tantos golpes en el pecho en pro de la democracia y la libertad.

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Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
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4 respuestas a “El gobierno ecuatoriano concede asilo diplomático a Julian Assange.”

  1. José Luis dijo:

    La capacidad de conceder asilo es una de las prerrogativas de los Estados-Nación, algo así como un coto cerrado de inmunidad en el que, en virtud de la soberanía de un Estado, se coloca a una persona a salvo de cualesquiera otras razones, incluyendo los posibles exhortos judiciales y peticiones de extradición.
    Ante la carencia de un auténtico y efectivo sistema de Justicia de ámbito internacional que abarque, comprometa y obligue a todos los países, la figura del asilo queda, en este caso frente a los deseos de los EE.UU. y la posible petición del gobierno sueco, como una manifestación de la soberanía de la República del Ecuador.
    No deja de tener su lectura, por otra parte, el que precisamente los EE.UU.única superpotencia de carácter global en la actualidad, se hayan manifestado contrarios en todo momento al establecimiento de una Corte Penal Internacional y a que ésta pueda “vulnerar” su propia soberanía o perjudicar poniéndolos en entredicho sus no siempre claros intereses.

    Pero establecido el terreno de juego y habida cuenta de las reglas en que se juega, tal vez sea oportuno analizar si el gesto llevado a cabo por Ecuador obedece a unos fines altruistas en defensa de las garantías legales que asisten al Sr. Assange o más bien responden a esa escalada de crispación y desencuentro con los EE.UU. que llevó a una expulsión cruzada de embajadores y a un deterioro progresivo de las relaciones recíprocas precisamente, mire usted por donde, a causa de unos de los cables de wikileaks que, con supuesto origen en el Departamento de Estado USA, por lo visto, fue demasiado para el honor (más bien el ego) de la cúpula de poder ecuatoriana.
    Está bien el gesto en lo que tenga de garantista, pero no siempre las cosas son lo que parecen, y esta es la triste realidad.

    • Roberto García dijo:

      La patata caliente es ahora para el Reino Unido, son los ingleses quienes pueden quemarse con el potencial desarrollo que acompaña y define a todo este asunto.
      Hay tensión y nervios, y por eso mismo se han filtrado y adquirido cierto eco algunas salidas que, en todo caso, son impensables: no habrá violación de la inmunidad territorial de la embajada ecuatoriana en Gran Bretaña; todos los tratados internacionales y la fuerza de la historia la hacen imposible, y lo es por más que se invoquen curiosas y antitéticas leyes autóctonas que no son, en el fondo y a tiempo actual, sino fósiles jurídicos impresentables e inaplicables.

      Al margen de que la petición de extradición provenga de Suecia, país socio de la Unión Europea como la propia Gran Bretaña y, por tanto, estando obligados ambos por todos los acuerdos y tratados, protocolos y entramados jurídicos de carácter comunitario, el compromiso más fuerte -aún no escrito- viene de esa particular relación “entre primos”, cual Tom y Jerry, que une al país de Su Graciosa Majestad con las “antiguas colonias”, las antes díscolas y ahora indispensables aliadas, crecidas y venidas a más, las que siempre en la historia contemporánea han acudido a salvar situaciones difíciles para la antigua metrópoli. Baste recordar el papel que la Ley de Prestamos y Arriendos jugó en el transcurso de la II Guerra Mundial o la inhibición tan oportuna de los USA en la Guerra de las Malvinas que resultaron ser, en los hechos, las omisiones y a todos los efectos, más Falkland que nunca contempladas desde Whasington.
      A despecho de que refugiándose en la embajada del Ecuador es la libertad provisional concedida por un juez inglés y la violada por Assange, y la condición de éste de ciudadano de un país de la Commonwealth (Australia), está cantado que las presiones más fuertes vendrán del otro lado del Atlántico, y éstas son las más complicadas de resisitir para el gobierno británico.
      No hay salida fácil, pero pueden apuntarse algunas:
      – El propio Assange decide abandonar la embajada y entregarse a las autoridades británicas, de manera incondicional o pactada con la consiguiente posterior extradición a Suecia. Puede ser cuestión de negociación o hastío y el correr del tiempo.
      – El gobierno de su majestad concede el correspondiente salvoconducto para que Assange pueda salir la embajada y territorio británico con destino -más que probable- a un rincón del planeta que constituya una especie de dorado exilio, con condiciones, por supuesto, que pasarían por la “desactivación” y reducción a la condición de inerte de la bomba que supuso la aparición de wikileaks.
      – Se prolonga la estancia en territorio diplomático ecuatoriano en Gran Bretaña de Assange hasta que prescriban los delitos supuestamente imputados a él en Suecia y se hace una componenda sobre el tema de fondo (los cables) lo que nos llevaría al apartado anterior.

      Y con estas tres, en resumen, quedarían expuestas las opciones no sólo más probables, sino también en todo caso más razonables, porque un “accidente” o problema de salud grave que pusiera fin al episodio sería demasiado evidente, y un levantamiento de la inmunidad territorial de la embajada ecuatoriana por las autoridades británicas estaría tan sólo un paso por detrás de un asalto en toda regla de comandos del SAS y la CIA en operación conjunta; algo que aunque puede sin duda resultar tentador para algunos estamentos de halcones en ambos gobiernosy sería un excelente tema para un guión cinematográfico, pero que es también, aquí y ahora, un camino impracticable por lo fuera de lugar que sin duda está para sus amos políticos.
      Assange y wikileaks, relaciones internacionales crispadas, compromisos y entramados no siempre perceptibles a simple vista, intereses, presiones y acuerdos bajo la mesa o en las sombras
      . Visto así habrá que recordar y dar razón a aquello de que la realidad supera a la ficción.

      • Miguel dijo:

        Siempre, ceteris paribus, que se mantenga el pulso, que el gobierno ecuatoriano no decida, por presiones del gran vecino del norte o la razón que sea, despojar a Mr. Assange de su condición de asilado.

      • Tudi Martín dijo:

        Me gustaría pensar Miguel que no se sabe que sucederá, pero creo que está claro: lo único que desconocemos es el tiempo que se tardará en ceder a la presión. Un saludo y gracias por vuestros comentarios.

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