“José María García sobre el `Gracias Sara´: “Ella no es brillante pero la culpa la tienen sus compañeros.”


Todos tenemos derecho a equivocarnos y la obligación moral de rectificar, es algo que merece la pena tener claro si lo que pretendemos es preservar nuestra buena imagen, personal y profesional.

La reputación tarda en ganarse pero se pierde con una equivocación mal resuelta, con una crisis mal gestionada, con un malentendido  obviado.

La noticia más leída hoy en El Huffington Post es: “José María García sobre el `Gracias Sara´: “Ella no es brillante pero la culpa la tienen sus compañeros.”

De nada sirve ser la mayor apuesta de una cadena si, llegado el momento, el batacazo es con ventanas a la calle; también es cierto que si alguien ha ido tirando con insistencia pieles de plátano es difícil no patinar.

En los medios de comunicación quien da la cara casi nunca tiene todo el mérito, tampoco toda la culpa, forma parte de un equipo y la responsabilidad está compartida.

Sara es mujer y es guapa: lápida y catapulta todo en una.

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Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
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Una respuesta a “José María García sobre el `Gracias Sara´: “Ella no es brillante pero la culpa la tienen sus compañeros.”

  1. Enrique dijo:

    Lápida y catapulta, todo en uno, al tiempo…
    Una reflexión interesante. Sigue siendo jodido ser mujer y tratar de salir adelante en este mundo cargado de inercias inasumibles y tópicos inconfesables, de caducos y casposos estereotipos; algo que por más de sabido no terminamos de resolver.
    Desde mi condición de hombre, con cierta vergüenza -no siempre ajena- he de reconocer que todavía hoy, en muchísimas ocasiones, el hecho de ser mujer lleva aparejado un handicap importante: o por guapa, o por demasiado inteligente, o por madre, o por ese incalificable plus que siempre, siempre, se le exige a toda mujer, en lo que sea y por el mero hecho de serlo, para reconocer unos méritos que a ellos (nosotros) nadie pide ni cuestiona.
    Catapulta y lápida, por atractiva (dicen, aunque gustos hay de todo tipo) pero sobre todo por mujer…
    Más allá del caso concreto, de los deslices y fueras de juego que han dado soporte a ese “gracias, Sara”, lo que queda perfectamente dibujado es que, a pesar de que vamos dando pasos, todavía nos queda mucho, muchísimo camino por recorrer. El día que la igualdad (de oportunidades, de derechos, de obligaciones, de salarios, de roles sociales, de… ) sea un hecho palpable y no un propósito, una realidad y no un desideratum, ese día, tal vez, dejaré de avergonzarme ante situaciones como la que hoy has traído a este espacio, Tudi.

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