`“Levantaos todos y presentad vuestros respetos al líder.”


Hay noticias lamentables hoy en la prensa: los Reyes no celebrarán sus bodas de oro, Rato se va de Bankia.

Pobres Reyes; se les ha aguado la fiesta por culpa de un yerno ambicioso y un paquidermo africano. Lástima de Rato que le han presionado para largarse, al menos tiene derecho a una indemnización de 1´2 millones.

La noticia más leída hoy en el diario El Mundo es: “Levantaos todos y presentad vuestros respetos al líder.”

Los abusos de poder y las diferencias sociales degeneran en extremismos que crecen con rapidez abonados por la crisis. La extrema derecha intenta culpar de la pobreza a los todavía más pobres.

Craso error: la pobreza es el resultado del enriquecimiento desmesurado de los ya antes pudientes, esos que ahora, en el peor de los casos, no ganan, pero tampoco pierden.

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Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
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4 respuestas a `“Levantaos todos y presentad vuestros respetos al líder.”

  1. Jaime Rivas dijo:

    No aprendemos, nos negamos o no somos capaces. Una y otra vez parecen repetirse las mismas situaciones, y una y otra vez repetimos las mismas posturas, adoptamos las mismas actitudes, cometemos los mismos errores. Desde este punto de vista creo que lo de “homo sapiens sapiens” es una hipérbole, una exageración injustificada.
    De nuevo, cuando soplan vientos de crisis, la insolidaridad se manifiesta, y con ella a la par un maniqueismo exacerbado que dirige toda la culpa hacia el “extranjero”, porque siempre es más cómodo y fácil buscar un responsable-culpable externo que plantearse que, con toda seguridad, somos nosotros y nuestra manera de concebir el mundo los que están errando.
    No aprendemos; y sin embargo las lecciones están ahí, y para colmo no demasiado lejos.
    Quien se moleste en repasar, siquiera por encima, la historia reciente asociará sin problema lo que fue la crisis de 1.929 con el surgimiento de las ideologías totalitarias. La crisis económica trajo como herencia una nueva crisis centrada en cuestionar el modelo político, lo que a su vez derivo, casi ineludiblemente, hacia el fascismo.
    No aprendemos, y como Sísifo parecemos condenados a empujar la roca una y otra vez montaña arriba para, irremediablemente, verla descender de nuevo.
    No es el extranjero, el responsable, ese que llegó a la búsqueda de su pan y su lugar bajo el sol, ese que ha dejado aquí su esfuerzo y su sudor mezclados con los nuestros. La responsabilidad última ha de rastrearse en los ámbitos en que se mueven quienes especulan sin problemas de conciencia, entre quienes aquello del “cuanto peor, mejor” ven nuevas oportunidades de hacer su particular negocio.
    Esta crisis huele a banca, huele a especulador y a fomento interesado del consumo ajeno sin límite ni freno buscando pingües beneficios.
    Esta crisis no la han traído ni Johnny Morales, el primo del otro lado del charco, ni Irinel Enisor, ese rumano del taller de la esquina, ni Mohammad Ben-Ati, ese chico que, llegado de Tánger, nos pone cada mañana el cortado en la cafetería.
    Esta crisis ha llegado por la especulación y la insolidaridad, se está cebando con los más débiles y echando atrás todas las garantías y conquistas sociales en aras de un esfuerzo inútil que carga a los humildes con todo el peso de la sinrazón de quienes, por simple negocio, están jugando con fuego, quienes pueden terminar por encender una hoguera en la que ardan la libertad y la razón.

    Malas son las consecuencias puramente económicas, pero las sociales y las políticas se están mostrando devastadoras. El neofascismo, el recurso a la tentación totalitaria se ha instalado ya entre nosotros.
    De seguir así, de no plantearse que la solución ha de buscarse en otra parte, estamos condenados; lo estamos a subir de nuevo la montaña empujando la pesada roca, a repetir algunos de los capítulos más trágicos de nuestra historia. Porque a golpe de xenofobia y radicalismo, al son de la música que algunos tocan llamando a formar para una nueva noche de los cristales rotos, corremos el riesgo de vernos sumergidos, nuevamente, en la barbarie y la más peligrosa de las involuciones, la que lleva al guetto, a la esclavitud frente a la nueva casta de superhombres.

  2. Txema Albert dijo:

    ¡Y pensar que fueron los griegos quienes inventaron la Democracia!…

    Un sirtaki de Vainica Doble para que se nos pase el hipo

    • Manuel dijo:

      Los griegos, Txema, al menos a nivel teórico, fueron mucho más lejos. El problema es la perversa interpretación que hemos hecho de sus concepciones filosófico-políticas, y ello a pesar de que ya previeron las posibles desviaciones.
      Hablaban del gobierno de uno solo, cuando éste era el más preparado y aceptado por todos: monarquía… pero entendida no como un cargo hereditario, ni tampoco impuesto, sino aceptado, asumido y refrendado. Monarquía -gobierno de uno- para el bien de todos y por todos aceptado. Su perversión se llama Tiranía, la dictadura impuesta por la fuerza sobre la voluntad de todos y contra la misma.
      Hablaban del gobierno de un grupo: los más capaces, los que tenían la misión -encargada por todos- de buscar ese camino que les condujese a la paz y la felicidad. El gobierno de los mejores, por y para todos, y lo llamaron Aristrocracia. No una aristocracia casposa de ajados títulos que se pasan como herencia de generación en generación que es en lo que ha devenido el concepto, sino una aristocracia de méritos y capacidades, de vocación de servicio e ideas. Una aristocracia abierta y ganada en prestigio y mediante la acción. Su perversión, el gobierno de un grupo en beneficio propio se llama Oligarquía.
      Hablaban, y esta vez creo que dieron en la diana, del gobierno de todos, llevado por el pueblo, el demos, y lo llamaron democracia. Pero ésta, la democracia, no escapa a su posible evolución hacia las formas injustas, y ésta vez, esa evolución hacia la injusticia, la que formalmente se apoya en el pueblo y sus sufragios, pero haciéndolo de manera que se le engaña y lo que se busca es otra cosa distinta al bien común, ésta se llama Demagogia…
      Y creo que de esta última andamos, y cada cual haga su reflexión, más que hartos de puro, por unos y por otros, bien servidos.

    • Tudi Martín dijo:

      Pero ¿de dónde has sacado eso Txema? eres una caja de sorpresas 🙂 Gracias por la curiosidad musical.

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