“Historia de cómo la Corona ha entrado en barrena.”


Las cosas rara vez pasan por casualidad. Un golpe de buena suerte, o un batacazo triunfal lo puede tener cualquiera pero el descenso a cien por hora solo puede prolongarse cuando hay empeño en mantener las condiciones ideales para que la caída sea libre.

Hace falta tener mucha suerte para no llegar a determinadas situaciones.

Hace falta tener mucha suerte para no llegar a determinadas situaciones.

Vivir de privilegios adquiridos en la cuna solo sería en parte admisible si la conducta fuera intachable, pero la vida es muy larga y la familia demasiado extensa como para que no sucedan actitudes cuestionables y no se sepan en un momento dado.

La noticia más leída hoy en el diario El Confidencial es: “Historia de cómo la Corona ha entrado en barrena.”

Se desciende sin freno cuando se pierde en norte. El Rey en lugar de acudir al hospital a visitar a su nieto o intentar la no intervención de YPF, la emprende a tiros con un indefenso elefante despilfarrando lo que muchos ni sueñan: la explicación tiene que ser muy buena porque la paciencia se ha agotado.

Anuncios

Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
Esta entrada fue publicada en El Confidencial y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a “Historia de cómo la Corona ha entrado en barrena.”

  1. Víctor dijo:

    Un símbolo tiene sentido siempre y cuando esté a la altura de su función, en caso contrario simplemente es una paradoja, un contrasentido.
    Un símbolo ha de ser algo similar a un referente, a un modelo que, mediante su presencia y su ejemplo sirva de ideal y guía a quienes lo mantienen y utilizan. Un símbolo, por tanto, requiere de una conexión directa e incondicionada con el alma y las situaciones de aquellos a quienes está llamado a servir, de una sintonía estrecha e inequívoca que, en este caso y a través de los últimos hechos, la monarquía española está lejos de encarnar.
    No hay explicación plausible para las últimas acciones de unos y otros, se van acabando los argumentos y lo que todavía resulta más nocivo: no hay tampoco explicación posible que lleve a dar por buenas las actuaciones de los responsables de esta simbólica función, de todos aquellos que parece haber perdido el norte.
    Si desde la calle el ciudadano de a pié percibe que la institución ha entrado en barrena, no se trata de una cuestión ideológica, sino por pensar que no hay justificación para las actitudes y aptitudes que mantienen los llamados a encarnarla y dignificarla mediante su conducta..

    • Tudi Martín dijo:

      Veremos si su petición de perdón ha calado en la sociedad o si hay cosas que consideramos imperdonables. Personalmente pienso que se ha hecho lo único que se podía hacer para mitigar las críticas y que ahora le queda a la institución un largo camino en el que demostrar esas otras actitudes y aptitudes a las que haces referencia.
      Gracias Víctor por tu comentario y hasta pronto.

  2. Jorge Vidaller dijo:

    Sigue la racha. No se trata tan sólo de que el monarca en su reciente viaje a Catalunya haya pedido la cordura que sus acciones distan mucho de predicar; tampoco de que siga pendiente el asunto del yerno díscolo y despabilado ni de que la hija y esposa, del uno y del otro, consiga -hoy por hoy- mantenerse a un lado, lado que no se explica suficientemente desde aquel principio de igualdad ante la Ley.
    No, hoy el nuevo capítulo conocido de tan particular saga se debe a lo publicado ayer por “The New York Times”. Según la citada publicación la fortuna amasada por Juan Carlos de Borbón, a título particular, asciende a 1.800 millones de dólares, unos 1.400 millones de euros, y eso para un sujeto tributario (?) al que, además ostentar la función por todos sobradamente conocida, por los visto, también ejerce papeles de mediación en determinadas operaciones empresariales de alto nivel. Coincidirán conmigo en que no está nada mal el pluriempleo.
    No digo yo que, a título de descarnado y descarado populismo, el Sr. Borbón y Borbón tuviese que hacer el correspondiente ajuste en su jornada laboral y los emolumentos percibidos, que tal vez también cupiese ya que predica y aconseja a todo bicho viviente como lo hace: austeridad, trabajo, preparación… pero yendo más lejos, o más cerca que no lo sé, lo que sí digo que es bastante significativo que uno, dejando de lado los panegíricos y odas tan al uso en los medios nacionales, tenga que enterarse de todas estas cosas a través del primo yankee… claro, será porque ahí no hay tradición monárquica desde que las trece colonias decidieron dar su singular corte de mangas al rey inglés.
    Acabáramos 🙂

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s