“La CE sospecha que el Gobierno infló el déficit para mejorarlo en 2012.”


Es sano leer la prensa, leer toda la prensa, es así como comprobamos que la realidad no siempre es la misma aunque no mienta.

No decir mentiras no tiene el por qué significar que se cuente toda la verdad, de la misma manera que no significa lo mismo ser inocente que ser no culpable. Las palabras se escabullen; los nombres se esconden detrás de los verbos y, dependiendo del significado que tomemos como apropiado en ese contexto, lo expuesto puede dejarnos fríos o enervarnos hasta el límite.

Los números son distintos. Uno más uno son dos.

La noticia más leída en el diario Público es: “La CE sospecha que el Gobierno infló el déficit para mejorarlo en 2012.”

Estoy a punto de llegar a una de las dos conclusiones posibles: el diario Público ha juntado las palabras para enjuiciar al Gobierno o el Gobierno ha mentido con los números.

Difícil la decisión de quedarse con la maleabilidad de las palabras o con la rotundidad de los números.

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Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
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Una respuesta a “La CE sospecha que el Gobierno infló el déficit para mejorarlo en 2012.”

  1. Ricardo Martrínez dijo:

    Las cifras son lo que son, y las palabras que se han dicho, se han dicho. Pero la aparente simplicidad de la afirmación queda, muchas veces, al pairo y a merced del viento que sople, “en facha” para no experimentar desplazamiento alguno sobre la calma superficie de las aguas.
    Las cifras son las que son, es cierto; pero también lo es que, cocinándolas un poco puede conseguirse que digan (o dejen de decir) lo que a uno le interesa. Se trata de colocarlas sobre ese filo que hay siempre entre la realidad que es y la que queremos que sea percibida.
    Una estadística, un cúmulo de cifras en intrincada relación y referencia de unas con otras, permite semejantes prácticas.
    Aunque sea a título anecdótico, les referiré una historia:
    Iba un cazador por el campo maldiciendo su suerte pues, en lo que llevaba de jornada, no había conseguido llevar al morral una sola pieza. Para colmo, tras un vericueto del camino ve acercarse a un conocido con el que, desde siempre, había tenido cierta “rasca” o rivalidad y observa que el otro lleva colgadas de su percha un par de hermosas perdices. Ni que decir tiene que el desafortunado cazador se ve venir la situación y es consciente de la sorna con que el otro acogerá su necesariamente negativa respuesta a la pregunta :”¿qué llevas, qué has cazado”? Pero el hombre era algo avispado y sabía de la magia de los números, y decide hacerla jugar a su favor.
    Cuando el otro le hace la esperada pregunta, él, sin inmutarse, le espeta:

    “Pues verás; estoy hoy al conejo, y si ese que ahí veo mato, tres me faltarán para cuatro.”

    No puede decirse que faltase a la verdad, pero es claro que la expuso de la manera que mejor le convenía y que lo hizo con la finalidad concreta de enmascararla acorde a su interés.
    Pues eso, que cazadores avispados y magos de los números, los hay en todas partes 🙂

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