: “María Teresa Fernández de la Vega se pone en las manos del cirujano de Elsa Pataky.”


Todos queremos sentirnos mejor y cada cual es libre de intentar conseguirlo como lo considere: un viaje alrededor del mundo, unas patatas fritas de la churrería de Antonio, un paseo por la ciudad, una cita excitante, hojear un antiguo libro… o ¿por qué no?, mirarnos al espejo y vernos mejor que ayer.

María Teresa Fernández de la Vega se ha hecho un tratamiento rejuvenecedor y en ello anda el país entero que se lo ha tomado como asunto de estado, a juzgar por el revuelo que se ha organizado en torno a su nuevo semblante.

La noticia más leída hoy en el diario La Vanguardia es: “María Teresa Fernández de la Vega se pone en las manos del cirujano de Elsa Pataky.”

Más allá de quien sea el artífice de la obra maestra lo importante es que ahora hay alguien que se siente más feliz y eso siempre es una buena noticia. Sobre todo si además nos permite olvidarnos durante un rato de otro lifting, el de la reforma laboral, que nos ha quitado 20 años (si no más) en derechos, que no en obligaciones.

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Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
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2 respuestas a : “María Teresa Fernández de la Vega se pone en las manos del cirujano de Elsa Pataky.”

  1. Manuel López dijo:

    Qué importante es sentirse bien, y cuántas cuestiones dependen de que así sea…
    Las personas somos, entre otras cosas, sentimiento. Es importante sentirse bien con uno mismo para, trascendiendo y por humana difusión, poder proyectarlo a nuestro trato con los demás. Nunca se insistirá bastante en la antigua verdad de que “nadie puede dar lo que no tiene”, y esto vale indudablemente para el tema que hoy nos ocupa. Si María Teresa Fernández de la Vega, con o sin bisturí y botox, ha conseguido pasar de ser la agotada Vice en uno de los momentos más complicados que ha vivido la política de este país a esa casi remozada y renovada chica de anuncio de boutique de moda, o de lavavajillas, o ambientador de diseño; si se siente casi capaz de hacerle sombra y competencia a la de Porcelanosa, indudablemente la receta funciona, y ha de sentirse de primera.
    No todos podemos (ni queremos tampoco) costearnos semejante tratamiento, pero sí está a nuestro alcance y es en cierto modo una prioridad el buscar esos motivos, esas razones, que nos hagan sentirnos bien. Es algo que de entrada disfrutaremos nosotros mismos, pero también es en parte una obligación para con los demás. El ser feliz, para toda persona, debiera ser obligatorio.

  2. Membri dijo:

    No se trata de repetir y consagrar el topicazo, o al menos no tan sólo de esto, que para nada pretendo transitar por sendero trillados ni hacer propaganda de “El Corte Inglés”, pero…

    Hoy, catorce de febrero, el día del gamberro con arco, flechas y taparrabos o el día de los “moraos” como lo llaman algunos, me hace pensar que lo que verdaderamente te hace sentir bien, lo que motiva y provoca que tu corazón lata más fuerte y más alegre, es ese sentimiento que se comparte con otra persona, ese que si dejamos a un lado el terror que parece haber nacido hacia algunas palabras, todo el mundo acabaría por llamar simplemente “amor”.

    No hay nada que obre semejantes maravillas en el ánimo, nada que pueda igualarlo en pasión y en intensidad, nada que nos resulte tan agradable y natural.
    La más agradable de las sensaciones -y podemos estar pensando en lo mismo- todavía sale reforzada y multiplicada si al increible placer que provoca en los sentidos se une ese disfrute mutuo de las almas que se encuentran y son también capaces de expresarse a través de la piel.

    El estar y sentirse enamorado es el mejor tónico, una especie de “hormona de la alegría” que se activa para llevarnos a su estela y nos transporta al mejor de los mundos, la mayor de las razones para seguir respirando y soñando.
    Nada nos embellece tanto ni nos sienta tan bien como esas sonrisas que nos provoca la persona a quien queremos, aquella que ocupa buena parte de nuestros pensamientos y a la que siempre sentimos cerca por lejos que nos encontremos. No hay mayor disfrute y placer que el íntimo contacto con quien nos quita el sueño y nos excita tan sólo de pensarle; nada que pueda compararse, nada que tenga más sentido.
    La ilusión del amor, el sentirse y saberse enamorado, hace que todo el resto de nuestras vivencias reciba el benéfico inlfujo de semejante estado de ánimo. Todo se relativiza y todo se afronta y encara, todo se emprende y se asume; nada parece importar demasiado si ese reducto tan íntimo como poderoso del afecto llevado a sus últimas consecuencias permanece vivo en nosotros como un maravilloso lugar de recreo y magia, de sueño y vivencia que nada ni nadie puede invadir ni malograr.

    Día de San Valentín, catorce de febrero, un día cualquiera, un día más en el que sentirse enamorado me parece lo más maravilloso que pueda experimentarse. Felicidad hecha sentimiento compartido, trocito de paraiso que nos es dado conocer, explorar y disfrutar en este mundo.

    Felicidades a todos aquellos que sienten y viven en sintonía con lo que vengo escribiendo, y el deseo de que quienes no se encuentran en semejante situación puedan llegar a conocerla.

    Bendito sea el gamberro éste del taparrabos y las flechas por tenerme así, de veras que se lo agradezco: me encanta tropezar con él todos los días.

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