“Remedios Cervantes: Me habéis crucificado.”


Hoy me ha dado por pensar en mi Teoría de la Tortilla de Patata: por sencillos que sean los ingredientes y, por aparentemente infalible que sea la preparación, el espectro de los resultados alcanzables puede ir de genial a incomible.

Mi teoría es prodigiosa, pudiendo salir de la cocina y aplicarse a cualquier faceta de la vida: esos asuntos de aparente sencilla solución, que se encabronan de mala manera, porque en las distintas etapas de resolución se han emprendido las acciones a destiempo. Esas amistades entre buenas personas que se diluyen porque se acometieron las situaciones con buena fe pero sin tacto…

Una vez más los ingredientes y  protocolos de actuación simples no dan como resultado una situación exitosa, ni muchísimo menos.

Hoy la noticia más leída en el diario Público es: “Remedios Cervantes: Me habéis crucificado.”
Ponerse de ventanas a la calle es exponerse a ser visto. Es lo que le sucedió esa mujer con apellido de escritor ilustre el día que patinó en el mismísimo salón de nuestra casa: la combinación parecía perfecta, pero el resultado fue lamentable.

El problema no es nuestra “crucifixión” si no su insensatez al no valorar que la Teoría de la Tortilla de Patata nunca falla.

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Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
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Una respuesta a “Remedios Cervantes: Me habéis crucificado.”

  1. José Luis dijo:

    Nada debe darse por supuesto,ni sobrentendido, ni alcanzado y conseguido. El cuidado y el esmero han de ser la constante de obligada aplicación en todo lo que para nosotros sea importante.
    La experiencia y la costumbre juegan a favor, pero a condición de que no se utilicen como sustitutivo para el esmero,la dedicación o el renovado y renacido interés. Sencillamente no existe un sucedáneo que pueda estar a la altura de los ingredientes originales. Se nos olvida o lo soslayamos por mil razones-excusas. No deberíamos lamentar cuando, como consecuencia, la receta se malogra y no obtenemos los resultados deseados.
    La confianza, mal entendida y llevada a la rutina, es la causa de muchos errores.

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