“Alonso blinda su nueva vida en Oviedo.”


Abro las puertas del balcón de casa y oigo cómo el chirriar de las compuertas de madera se propaga avenida abajo. Ni un coche, ni un transeúnte, solo las luces de los semáforos cambiando de color para nadie. Es el milagro de la mañana de la Navidad, y de la resaca de la Nochebuena.

En ese momento de paz urbanita, echo de menos los las montañas nevadas de los pesebres, pero la sensación es la misma: nada pasa y por tanto nada malo puede pasar.

Se me entretiene el pensamiento en navidades pasadas, en los buenos momentos de estos últimos doce meses, también en los malos. En que todos somos humanos aunque unos cenaran langostinos cocidos y otros gambas frescas de Huelva.

Ayer el Rey hablaba de justicia universal, esa justicia constitucional que finalmente nos mide a todos con el mismo rasero; ¿ha tratado igual la sensatez institucionalizada  a los nietos de mis padres que podrán ver hoy a sus abuelos que a algunos nietos del Rey que no podrán ver a los suyos?

Hoy la noticia más leída en el diario El País es: “Alonso blinda su nueva vida en Oviedo”.

El privilegio de la fama tiene contraprestaciones recogidas en letra tan pequeña que resultan ilegibles hasta que una situación adversas les pone una lupa encima, es entonces cuando dicho privilegio se vuelve discutible.

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Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
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Una respuesta a “Alonso blinda su nueva vida en Oviedo.”

  1. Emilia dijo:

    Todos los contratos tienen su letra pequeña, y también todas las monedas -salvo las manifiestamente trucadas- su cara y su cruz. Pero esta ambivalencia no basta por sí sóla para explicarlo todo. La fama y la notoriedad, tienen sus servidumbres, pero no todos los famosos las resuleven por igual… ni las padecen. Podemos decir que en buena medida el resultado depende también de la forma en que se gestiona esa popularidad, y que ésta, la forma en que se hace, es en definitiva la que marca la diferencia. Hay quienes tienen su faceta pública celosamente separada de lo que es su intimidad y su vida privada, y también quienes no encuentran -tal vez porque ni siquiera la buscan- la linea de separación.
    Fernando Alonso y… (hay un buen número de nombres que podrían servir ahora de contrapunto) lo demuestran, porque en la vida, en el día a día, al igual que sucede en el e-mundo, no es lo mismo estar en facebook que en linkedin.

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