“Lo que Urdangarín no explica en su comunicado”.


Nos rasgamos las vestiduras al leer el enriquecimiento “peculiar” del yerno del Rey pero ¿nadie intuía que esto podía suceder? Es más, ¿nadie piensa que esto sigue pasando incluso con otros miembros menos allegados al monarca?

Políticos, hijos-de-papá-y-mamá, alcaldes, primos de terratenientes, la mujer del notario, el marido de la ministra, hasta el hermano de la peluquera… exprimimos todas las posibilidades a nuestro alcance para sacar el máximo partido a nuestra condición. Sea la que fuere.

Nada ni nadie está libre de toda sospecha, todavía más cuando los inquisidores son tantos, pero hay instituciones a la que no se les debería poder demostrar ninguna certeza porque tienen la obligación de estar sencillamente inmaculadas.

Que la monarquía sobreviva, viva o se enriquezca con el mero privilegio que le supone su condición y sus contactos es algo inevitable, de ahí a lo inaceptable hay un abismo.

La noticia más leída hoy en el diario Público es: “Lo que Urdangarín no explica en su comunicado”.

Reconozcámoslo de una vez: a todos nos gustaría ser Urdangarín, además de los privilegios que supone el parentesco, tiene al suegro ocupado en la tele todas las cenas de Nochebuena.

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Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
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3 respuestas a “Lo que Urdangarín no explica en su comunicado”.

  1. Matías Navarro dijo:

    Sin ánimo de ofender… pero es una impresión que me parece adecuada: cuando se comparte naturaleza y esencia con una buena pieza de cristal de bohemia, o un jarrón de Sèvres; es decir, cuando la función de uno es meramente representativa e institucional, se ha de ser consciente de la implícita fragilidad de uno, de la imperiosa necesidad de mantener esa presencia impoluta, intrínsecamente digna.
    Un objeto (o sujeto) en cierto modo “de lujo”, que tiene por única función la representación y la simbología, sea institucional o no, está colocado y mantenido en lugar de honor, preferencial pero, y esto ha de tenerse en cuenta, a los ojos y ante la percepción de todos. Si por lo que fuere el objeto (o sujeto) pierde su carácter, falta a su función, deviene un trasto más (o un ciudadano más) y le son plenamente aplicables las disposiciones de carácter general correspondientes: o sirve y cumple, o no tiene ya razón de ser y su destino consiste en ser relegado a un oscuro desván o, más sencillamente, desaparecer.
    La monarquía ya es, en sí misma, un concepto de difícil manutención desde la lógica; lo último que necesita es ser minada desde dentro por gestos que le hagan perder su aura, su credibilidad, la simpatía más o menos precaria y cambiante de los ciudadanos que la mantienen.

  2. Ramón dijo:

    En Zarzuela se sabía, y desde hace tres años. Por eso mismo, evidentemente bien asesorado y, por qué no decirlo, arropado y apadrinado, el duque de Palma fue desmontando el tinglado y se traslado a los EE.UU. Una vez allí, y a la espera del desarrollo de la investigación “oficial” se dedicó en apariencia a desempeñar el cómodo y convenientemente alejado nuevo trabajo que Telefónica le proporcionó oportunamente.
    .Evidentemente su suegro tenía y tiene el mayor interés en zanjar el asunto con los mínimos daños posibles. Pero no sé si se ha cubierto el objetivo, si la jugada puede calificarse de aceptable y adecuada.
    Cuando una monarquía no sólo se ciñe a su papel representativo sino que permite que personas ligadas a ella utilicen en beneficio propio su posición, cuando los títulos nobiliarios más que tener carácter meramente honorífico conllevan privilegios, algo no cuadra en el principio de igualdad que todo Estado que se reputa democrático, social y de derecho debe no sólo proclamar, sino también aplicar.
    Se sabía en Zarzuela, y solamente ahora han llegado al ciudadano de a pie algunos detalles y pormenores de semejante tinglado. La información -siempre se ha dicho- es poder… lo que no tengo tan claro es el que el poder pueda jugar de este modo con la información, hurtarla en cierto modo a la opinión pública posponiendo el momento de que salga a la luz, preparando o permitiendo este “plan B” que marca claramente la desigualdad de trato y de medios. Esto hace que algunos parezcan pertenecer no ya a otra clase, sino en un forzado regreso a los más oscuros tiempos, a otro estamento.
    Desde el más escrupuloso respeto a la presunción de inocencia, no puedo dejar también de apreciar que los hechos, conforme se van conociendo, apuntan a lo que apuntan. No me cuadra ni puedo admitir este paso atrás, esta nueva edición de la teoría de la desigualdad natural… y todavía me cuadra menos el papel que una empresa española de peso ha desempeñado en tan descarado como comprometido padrinazgo.

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