“La reina del absentismo laboral”


Mariano Rajoy ha dicho en Twitter: “Estoy trabajando intensamente en el objetivo de crear empleo y luchar contra la crisis”. Cuidado Mariano, mi sabia abuela desconfiaba de los sprints iniciales y los calificaba de “arranques de burra vieja”. Aunque seguro que a ti no te pasará.

Algo nos tranquiliza, él sí tendrá trabajo, no como muchos; hoy también hemos sabido que 8 de las 12 regiones europeas con más paro, son españolas.

Mientras el futuro presidente ahora corre que se las pela para frenar algo que sucede desde hace años (quizás no se enteró cuando estaba en la oposición), el Rey ha entregando las Medallas de Oro al Mérito de las Bellas Artes, y también parece que iba a salir corriendo, pero motorizado.

Lo de menos eran los premiados; las gafas de motero del monarca, dándole aspecto de “cómo molo”, han eclipsado a todos los astros artísticos.

La noticia más leída hoy en el diario El Mundo es: “La reina del absentismo laboral”. Seamos francos, después de ver a Rajoy metamorfoseándose  en superhéroe, España en la UCI y al Rey con traje y a un tris de subirse a la Harley, lo de esta señora más que noticia es gilipollez.

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Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
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Una respuesta a “La reina del absentismo laboral”

  1. José Luis dijo:

    Una caricatura. Esto es lo que me sugiere el caso de la funcionaria italiana. Una caricatura en toda su extensión, con todas sus consecuencias.
    Se trata de un retrato de la realidad con los rasgos exagerados, pero instantánea real al fin y al cabo. Pero la lectura a realizar, tal vez, no sea tan evidente:

    No me preocupa lo que esta buena señora ha hecho, el morro que le pone a la vida, la manifiesta estafa que supone el abono de su nómina durante estos años. Es, después de todo, un caso extremo, algo que a buen seguro no constituye regla, sino excepción.
    Lo que sí me hace pensar es el que haya podido llevarlo a la práctica, la manifiesta falta de control y tutela por los encargados de que la administración funcione, y funcione bien. Y me preocupa porque, al contrario de lo que afirmaba antes -referido al caso aislado de esta mujer- la desidia, el descontrol, la falta de seriedad administrando y gestionando lo que es de todos, y esto sí parece ser, por desgracia, no excepción, sino regla.
    Se emprenden obras faraónicas que no tienen utilidad alguna; se crean puestos y programas para adjudicarlos a primos y amigos; se funciona compartimentados y por inercia… en un totum revolotum que en época de vacas gordas parece no importar; pero que cuando llegan las flacas dispara alarmas y hace que se vea “el fondo de la caja” vacío. Se toman -sólo entonces- medidas drásticas, urgentes, fáciles: se aplica la tijera, se incrementa la presión recaudatoria, se rebajan prestaciones, se cierran servicios.
    Esto es mucho más grave, mucho más alarmante y dañino que la cara dura -indiscutible por otra parte- de una simple funcionaria. Pero nadie parece darle trascendencia, ni se airea, ni se pregona… ni se remedia.

    Estamos en un periodo complicado, crítico; pero dentro de esta indeseada situación, lo obligado es reconsiderar modelos, estructuras, funcionamientos. Y no se está haciendo. En su lugar se aplica la tijera con toda contundencia, se atiranta el cinturón de los ciudadanos que han de conformarse con que no les asfixie del todo, se buscan chivos expiatorios que, si bien sí son culpables, distan mucho de tener toda la culpa. No he visto a ningún gestor, alto funcionario o político, procesado por su pésima administración, responsabilizado del derroche, condenado por negligencia en sus funciones. Y estos, podemos estar seguros, han abierto agujeros infinitamente más importantes que la absentista por fin -y ya era hora después de tantos años- debidamente descubierta.
    Mientras la administración no tenga cara y ojos, mientras sea mastodóntica y fría, en tanto se mueva por simple inercia y carezca de responsabilidad, la sangría será -como ahora- una hipoteca para el futuro, un constante perder recursos y oportunidades.
    Como tú dices, Tudi, lo de esta señora, frente a la envegadura del despilfarro establecido, es una simple gilipollez.

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