“La publicidad deja La Noria”.


A menudo confundimos mayor audiencia con aumento de ventas. No siempre es así.

Cuando los contenidos de un programa son zafios, impertinentes o poco éticos la audiencia puede ser mucha pero la reputación de las marcas que interrumpen el detestable espectáculo sale irremediablemente dañada.

-Eres un maldito hijo de puta-. Interrupción publicitaria: –Coma fiambre de pavo 0% de grasa-. Inolvidable la marca de la pechuga, para no comprarla.

Hoy la noticia más leída del diario El Periódico es: “La publicidad deja La Noria”.

Ya era hora, y podría acabar aquí mi comentario, pero mi incontinencia verbal me lleva a proseguir con el análisis. Cuándo aprenderé a estar callada.

Hablar de ética y de valores es volverse de un plumazo en un anacrónico conservador: no importa, dejaré que alguien me vista de abuela chismosa añorando tiempos pasados,  aunque el episodio podría provocarme urticaria.

En este país tenemos un largo historial de juicios paralelos realizados en las multitudinarias gradas de los medios de comunicación. Nada ha pasado antes, a pesar de que muchos tuvimos que elegir entre cambiar de canal o despotricar en la soledad de nuestra propia casa, como quien predica en el desierto.

Sí, ya era hora. Solo cabe esperar que esta sea la hora: el punto de inflexión a partir del cual no vuelva a darse un bochornoso espectáculo  barnizado de periodismo y con primeras marcas de compinches.

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Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
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2 respuestas a “La publicidad deja La Noria”.

  1. Mariano Guillén dijo:

    Vamos a intentar hacer una especie de fusión, de síntesis de dos pecados capitales (variante ética, que la otra, la religiosa, la dejaré al libre albedrío y la creencia de cada cual).
    El primero, sin lugar a dudas, es la envidia: no importa quién sea el que se pone a tiro, a ese mismo que muchas veces le enviamos una especie de guiño, al que en sus horas altas idolatramos, pero que, a la mínima de cambio y ya que nos coge con el ojo cerrado, pues ya puestos que sea para apuntar mejor… sonreimos para adentro, nos regocijamos en la que se va a montar y si está (o lo vemos) arriba y cae en nuestras narices hasta romperse la crisma, ¡tanto mejor! Estaríamos buenos, pero quién se habrá creído que es… ¿les suena?
    El segundo, y esta es una manifestación más, sería a mi entender la pereza. Esa misma pereza que nos lleva a la envidia porque pensamos que “ese o esa” están arriba porque se lo han encontrado todo hecho, les ha caído del cielo… o lo han conseguido en posición horizontal (ya saben…) Esa misma pereza que hace que dejemos y nos solacemos en que otros piensen y juzguen por nosotros, la que evita todo sentimiento crítico o actitud de comprobación de lo que se nos vende-da por cierto. Una pereza oscura, relamida en su propia entidad, alimentada por las hogueras en que arde el prójimo… y ¡se está tan bien, tan calentito!… nada como que le pongan a uno un buen escándalo en casa tras la cena, mientras reposamos-vegetamos-rumiamos en nuestro sofá.
    La Noria es algo de todo esto, paradigma y caricatura, pero real como la España misma y los españoles. Por eso las audiencias son las que son, y por eso mismo el atractivo de sus entreactos para publicitar lo que sea…. pero esto, como se apunta, nos siempre funciona. Ahora, y en clave de tocar las narices, la pregunta que a mi entender queda en el aire es: ¿se ha retirado la publicicad por ética, o será que alguien ha descubierto que la audiencia de la Noria, en los entreactos, se va a hacer un pis, por un vaso de agua o resulta que acaba odiando la marca publicitada atribuyéndole ese corte en el panem et circenses que disfrutamos y nos deja con la baba colgando hasta que pasan “los anuncios”?
    No lo sé, pero en cualquier caso, no me parece nada mal que el soporte publicitario decrezca… a ver si hay suerte y alguién, un buen día, decide que mantener “la Noria” en antena ya no es rentable.

  2. Txema Albert dijo:

    No soy yo muy optimista al respecto. Un día se acabó “Aquí hay tomate” y algunos ingenuos (entre los que me encuentro) pensamos que la cadena había “tomado nota”. Y efectivamente lo había hecho: se sacó de la manga “Sálvame”. No satisfechos con ello, puso en antena el “Sálvame de Luxe”.
    Ya lo dice el refrán: “Si no quieres té, toma dos tazas”
    El problema es que hay gente para las que ni las dos tazas son suficientes.

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