“Abucheos en la semifinal de Miss Mundo.”


Cualquiera pudiera pensar que en un certamen de Miss Universo todo es glamour y buen rollito, al fin y al cabo se está eligiendo a la chica más guapa, no al mejor jugador de póker de la tierra.

Hay finales de naipes que tiene muchísimo mejor ambiente que esas reuniones de guapísimas en las que debe de haber mucho que ganar, aunque con el paso de los años (pocos) nadie recuerda el nombre de ninguna de ellas.

Que si una está operada, que si la otra tiene un hijo, que si aquella ha tenido un lío con un organizador; lo dicho, las timbas parecen un cuento de guardería comparadas con las zancadillas entre las guapísimas.

Hoy la noticia más leída en el diario El Mundo es: “Abucheos en la semifinal de Miss Mundo.”

Mirar es gratis y la belleza gusta; son los únicos motivos que disculpan el hecho de que todavía sigan celebrándose concursos en los que se elige a alguien por ser el mejor en algo que no le ha supuesto ningún esfuerzo, además con el tongo tintineando en el aire.

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Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
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2 respuestas a “Abucheos en la semifinal de Miss Mundo.”

  1. Cristina Fuentes dijo:

    Perdida, me reconozco perdida en todo este asunto.
    ¿Qué sentido tiene un concurso (competición-exposición más bien) como éste?
    Lo único que se valora (las otras cuestiones y preguntas siempre son mera excusa y relleno) es lo que los genes de tus ancestros o la madre naturaleza ha hecho. El resultado, triste pero real es concebirlo así, es efímero, y por ende condicionado por los gustos y cánones estadísticamente más comunes y admitidos dentro de parámetros culturales y estéticos de una época concreta.
    No sé qué pueda pensarse -aunque alguno dirá que lo que escribo es fruto de la frustración por no tener yo misma semejantes atributos- sobre estas muestras-concursos-exposiciones en que se muestra a una persona, una mujer, como si fuese un jarrón de Sevrès o un ejemplar particularmente representativo de una raza animal. Si para colmo y además una repara en el montaje publicitario que hay de trasfondo, en el recurso al “todo vale” para sumar puntos, en lo que se muestra y lo que se esconde en estos… ¿certámenes?, la pataleta por ser mujer y tener que aguantar semejantes eventos está servida.

    Cuando una recuerda aquello del 90-60-90, sin quitarle nada a ninguna de estas pocholadas, piensa y opina que esas medidas se quedan cortitas… nada que ver, la mayoría de las veces, con la personalidad, la bondad, la capacidad de esfuerzo, o el CI de las personas que sí resultan atractivas; al menos para mí, al menos vistas desde lo que yo valoro.
    A nadie le amarga un dulce… pero quedarse con la simple caja que lo envuelve, de verdad, lo veo una auténtica tontería.

    • Tudi Martín dijo:

      Pues me encantaría resituarte pero yo tampoco entiendo demasiado bien las motivaciones ante concursos semejantes. Gracias por tu comentario.

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