“Manel Fuentes, presentador: Ayer no hice bien mi trabajo y no volverá a ocurrir”.


Es difícil, siendo pasional y teniendo un micrófono delante, mantener las formas cuando se entrevista a alguien con quien se disiente. Hay que hacer equilibrios entre dejar que el entrevistado se exprese libremente y conseguir que exponga sus opiniones en los temas que realmente son de interés para el oyente.

Lo más natural es acabar enzarzado en una disputa dialéctica barnizada de buen tono e ironía o incluso quitándose el velo islámico y acusando como si tal cosa a un mandatario islámico de retrógrado (por ser suaves) como quien habla en el portal de casa con una vecina chismosa.

Cómo decía eso es lo natural, a lo que el instinto nos conduce, no lo más profesional.

La noticia más leída hoy en El País es: “Manel Fuentes, presentador: Ayer no hice bien mi trabajo y no volverá a ocurrir”.

Escuchar las disculpas de Manel Fuentes es asistir a una clase de periodismo y sobre todo de humildad. No cundirá el ejemplo.

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Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
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Una respuesta a “Manel Fuentes, presentador: Ayer no hice bien mi trabajo y no volverá a ocurrir”.

  1. Victor dijo:

    No sé si cundirá el ejemplo, pero debiera.
    No hay profesiones fáciles ni difíciles, tampoco las hay trascendentes e irrelevantes, porque todas son útiles y necesarias; tan sólo puede hablarse de tareas bien o mal hechas, de actitudes adecuadas o inapropiadas.
    Desde un cirujano que la pifia mandando al paciente al “cortijo de los callaos” (cementerio), al profe que deja en la cuneta al alumno desmotivado, pasando por el barrendero que simplemente “la cambia de sitio”, el técnico que chapucea una reparación o el periodista que es más bien propagandista… demasiado frecuente, aparentemente normal, socialmente admitido: hay muchos “mea culpa” no expresados y todavía menos propósito de la enmienda.
    Tal vez ese día Manuel Fuentes hiciese mal su trabajo, pero hizo bien la reflexión, tomó la postura correcta; ojalá cunda el ejemplo.

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