“Cazan a una alcaldesa belga practicando sexo en una torre de un palacio navarro”.


Qué dura es la vida de los personajes públicos: no pueden hurgarse la nariz en el semáforo, hacer nudismo, ponerse la camiseta de su equipo de fútbol o tomar una copa de más. Tampoco tener un calentón y hacerlo en lo alto una torre del Palacio Real de Olite.

¿Creéis que debo enlazar con el video?. Tengo dudas, sigo creyendo en el código deontológico periodístico.

Creer que la fama recubre a los conocidos de algo distinto a lo humano, es una absoluta estupidez. El buen gusto, y el malo, lo gastan por igual George Clooney y el electricista de la esquina, de la misma manera que ambos pueden tener en común ronquidos y fantasías sexuales.

Hoy la noticia más leída del diario El Mundo es: “Cazan a una alcaldesa belga practicando sexo en una torre de un palacio navarro”.

Incluso los donnadies y los otros compartimos las dos salidas que tiene esta situación: la de “no es lo que parece” o la de “puedo explicarlo”.

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Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
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2 respuestas a “Cazan a una alcaldesa belga practicando sexo en una torre de un palacio navarro”.

  1. Membri dijo:

    Somos sorprendentes, en verdad lo somos, y en ocasiones -por la razón que fuere- llevamos a cabo acciones que, en circunstancias “normales” desecharíamos sin paliativos.
    De entrada diré que hacen falta muchas ganas y algo de inconsciencia para montárselo cómo y dónde pillaron a este par de tortolitos, pero en esta historia hay más conductas y situaciones que contemplar…
    A ver, no se trata de un intento de justificar lo sucedido, ni tampoco alabo el gusto de la alcaldesa belga y su pareja, pero me niego a rasgarme las vestiduras y mucho menos a tirar la primera piedra. No estuvo bien, no era procedente ni adecuado, pero tampoco añade o quita nada a lo que los protagonistas sean. Como dice un amigo mío, algo socarrón: “jugaban con lo suyo después de todo”… aunque el tablero de juego no fuese el más aconsejable.
    Lo cierto es que, si nos ponemos en plan sincero y pasamos revista a vivencias y recuerdos, ¿quién está libre de haber tenido tentaciones semejantes, quién no ha tenido un calentón de los que hacen historia en un momento o si tuación inconvenientes?
    Probablemente muy pocos, y aunque la mayoría “lo superamos” sin rendirnos al subidón de la libido, tampoco es para demonizar a quienes lo gestionan de otra manera.
    Estos chicos no siguieron el camino habitual ante el ataque del deseo inoportuno, no se cortaron por no querer o no poder… y alguien les pilló en plena faena.
    No sé qué pensarán los que me lean, pero yo tengo una duda que me ronda la cabeza, y me apetece compartirla: no digo que fuesen discretos ni que lo que se llevaban entre manos)por decirlo suave) requiriese semejante “escenario”; pero todavía me parece menos discreto el actuar de quién viéndolo no sólo “miró para otro lado” (la sonrisa era facultativa), sino que lo grabó con toda intención. Y en cuestión de escenarios, si inapropiado fue el de los hechos, todavía me lo parece más el que consiste en colgar la grabación en la red a la vista de todos.
    La alcaldesa y su chico, en mi opinión, tienen la disculpa o al menos el atenuante, del calentón… ya saben, por aquello de “la fuerza insuperable y el estado de necesidad”; pero la mala leche, el morbo y las gilipollez de quien les está sacando ahora los colores; ésta sí me parece digna de reproche.
    No me gusta ni convence este “paparazzismo” amateur y morbosillo, porque ¡Venga ya!, que ni que a él no le picasen -como a todo hijo de vecino- las ganas de vez en cuando. Más le valiese buscarse “sus situaciones” y “sus escenarios” en lugar de recrearse y demonizar las ajenas.

    • Tudi Martín dijo:

      De esas ganas de escudriñar la vida del otro se enriquecen las revistas y los programas de televisión. No es que defienda a los que filmar intimidades pero también es cierto que quien se exhibe en un lugar público está expuesto a sus consecuencias; de hecho a los amante de estás prácticas “públicas” es lo que les excita.
      Evidentemente es de mal gusto filmarles pero el polvo fue más excitante gracias a que existía esa posibilidad.
      Un saludo y gracias por ser tan fiel lectora de mi bloguito.

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