“El arrepentimiento de Mou”.


Era de esperar que alguien que le mete el dedo en el ojo a otro en un momento de acaloramiento acabe arrepentido de haberse comportado como un orangután.

Normal que no pueda dormir por la noche, llevado por los remordimientos,  y que espere la llegada del día para llamarle y deshacerse en disculpas.

No es de extrañar que después distribuya un comunicado explicando que en situaciones tensas se pueden tener reacciones poco apropiadas que, en ningún caso, deben ser ejemplarizantes para los espectadores de tan lamentable espectáculo.

¡Que no!, ¡que es broma!

Hoy la noticia más leída en el diario El Periódico es: “El arrepentimiento de Mou”.

Mou está arrepentido, dice su club, pero no pide perdón, dice su portavoz, ese hombre que intenta paliar sus carencias comunicativas porque cuando habla sube el pan (por no decir que la caga).

A este paso, además de un portavoz que hable por él, va a necesitar un agente personal que esté en el campo en su lugar, un responsable legal que se haga cargo de sus salidas de tono y un…¿y si traen a otro entrenador y acabamos antes?

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Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
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Una respuesta a “El arrepentimiento de Mou”.

  1. Victor dijo:

    Un somero análisis: arrepentimiento es igual a reflexión más propósito de enmienda. Para terminar de perfilarlo, súmese además la modestia necesaria para reconocer el error y la humildad para hacerlo en público al tiempo que se solicita el perdón de la persona ofendida o lastimada.
    Mucho me temo que en este asunto no se dan ninguna de estas condiciones; por tanto lo de Mou, en su línea, va por otro lado diga lo que diga el portavoz de su club.
    Sobra “ego” y faltan coherencia y honestidad, y esto es lo único que se pone de manifiesto.

    Una vez más se demuestra que la posición y la buena educación, la notoriedad y la calidad humana, no van siempre ni necesariamente de la mano.

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