“¡Os pagan los putos fachas del PP, borrachos!”


Dice Tomás Cuesta en el diario ABC: “Crece el paro, el diferencial de la deuda, la desconfianza, el miedo, la inseguridad, el descrédito…” a lo que añado que también crece el pesimismo interesado, las ganas de generar incertidumbre y la mala leche.

Muchos se han empeñado en desplomar los ánimos de un país con realidades muy diferentes, incluso a veces divergentes. Se pone a todos en contra de los vascos, a los indignados en contra de los de derechas, a los catalanes en contra de todos…

Hoy la noticia más leída en el diario en el que opina el Sr Cuesta es: “¡Os pagan los putos fachas del PP, borrachos!”

Que un tipo al que se le presupone respetable por su condición de senador, organice una tangana en un club de alterne y acabe insultando a diestro y siniestro es penoso, pero que se publique la noticia anteponiendo el partido político al que pertence y dando por ocurridos unos hechos sin ni tan siquiera barajar la posibilidad de que la versión del protagonista pudiera ser la verdadera, es la demostración de que en determinados medios de comunicación la información está presentada de manera más pretenciosa e interesada.

Ante la polarización que estamos sufriendo, y los cambios que pronostican las encuestas, da por pensar que mi amigo Diego Martos tiene razón cuando dice aquello de “el futuro ya no es lo que era.”

 

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Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
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3 respuestas a “¡Os pagan los putos fachas del PP, borrachos!”

  1. José Luis dijo:

    Parto de la base de que resulta complicado; desde luego que lo es.
    Es harto difícil desprenderse de las propias simpatías y las fobias, problemático abordar la realidad de manera objetiva y desapasionada, casi imposible encontrar la verdad entre tanto río intencionalmente revuelto.
    Es complicado mantener la equidad y la cordura y sustraerse a la mala leche cuando hasta lo más básico parece haberse malogrado y la verdad se escamotea desde todos los lados con mil excusas.
    Suscribiendo cuanto comentas en la entrada de hoy, y haciéndolo sin reservas, creo también que puede resultar oportuno el ejercicio de tratar al tiempo de ser objetivos y hacerlo ciñéndose exclusivamente a lo que no admite discusión: los hechos y sus posibles derivaciones..

    Sin descartar la presunción de inocencia, hay que hacer constar que lo que en esta ocasión recoge ABC no es un rumor, ni un “alguien dijo que dicen que dijeron”, sino que se basa en un atestado policial; un testimonio documental de la autoridad que, aún no revistiendo por sí mismo la naturaleza que antes se le otorgaba de prueba plena, sí sigue siendo una denuncia en toda regla (notitia criminis) y con presunción iuris tantum de veracidad. Por otro lado también hay que contemplar que, a pesar del sesgo interesado que pueda orientar al comentarista de la noticia, lo cierto es que lo que narra en su artículo tiene demasiada entidad y envergadura para “jugársela a copas” de manera gratuita y recogerlo, sin más, como si se tratase de un simple bulo.
    Y esto, indiscutiblemente, son hechos.

    Respecto a las posibles consecuencias y derivaciones, tampoco hay en teoría demasiadas dudas:
    Mientras el tema se aclara, y debiera hacerse por puro respeto a la ciudadanía, recordar que la dignidad no reside en la persona que ostenta el cargo, sino en la función y el desempeño correcto y escrupuloso de la misma. Y esto vale tanto para lo que pueda haber sido “desliz” del senador en su caso, como para la actuación de la policía si hubo en ella abuso de poder o incluso “exceso de celo”.
    Las Leyes están para ser respetadas y cumplidas, y existen mecanismos que lo garantizan.
    Así, en este asunto que hoy se comenta, encontramos desde el derecho de rectificación y réplica que asiste al senador si lo publicado por ABC no se ajusta a la verdad, hasta la posibilidad de una querella por calumnias o injurias ante la falsedad de las informaciones publicadas si estima que su honor, dignidad y buen nombre han sido vulnerados.
    Paralelamente, y visto desde el otro lado, un representante de la soberanía popular no está por encima de la Ley, sino en todo caso más sujeto a ella si cabe en virtud de las altas funciones que desempeña. El recurso al suplicatorio ante el Senado que permita, si procede, el procesamiento es una posibilidad que existe y puede ser utilizada si resultan ciertos los extremos que describe el artículo..

    Tratando de resumir en lo posible, tendremos que concluir que no es de recibo, jamás lo ha sido, el pensar que llevar una placa y un arma da derecho a todo; como tampoco lo es el echar mano de la posición de uno en una nueva edición del “no sabe usted con quien está hablando”. Alguien se ha equivocado de lado a lado en todo este asunto, y estará bien que se le aperciba de tal extremo.

    No sé, Tudi, si tu amigo Diego tendrá razón en su afirmación de que “el futuro ya no es lo que era”; pero viendo las que se suceden: o acoso y derribo injustificados, o prepotencia inadmisible, lo que sí está claro es que “el pasado, con sus inercias, abusos y vicios, sí sigue siendo lo que siempre ha sido”

    • Tudi Martín dijo:

      José Luis, me parece muy acertado tu comentario, es más, debo reconocer que es el mío el que no ha estado bien expuesto: intentaba mostrar la polarización mediática a la hora de presentar la información.
      La información indudablemente es la que es pero la presentación de su contenido puede mover a la opinión pública hacia un extremo o el otro con cierta facilidad.
      Anteponer el partido al que pertenece una persona a la exposición de unos hechos a todas luces detestables no es mentir, pero sí es otras cosas que los profesionales de la comunicación no deberían permitirse.
      Te agradezco tu templado comentario, te esperamos de nuevo con ganas.

      • José Luis dijo:

        🙂 para nada, Tudi, ha estado desacertada ni mal expuesta la aproximación que hacías a la noticia en la entrada de tu blog. Eso está fuera de toda discusión, en ningún momento podría interpretarse así.
        Quienes tenemos la costumbre y el placer de leerte conocemos y apreciamos esa honestidad que te caracteriza, así como el escrupuloso respeto desde el que siempre opinas, como también se demuestra por lo demás en esta ocasión.
        Quedaba perfectamente claro que lo que señalabas para la reflexión es esa polarización a la que aludes y que, por más de repetida, todavía nos pilla muchas veces sin cautelas como para tenerla en cuenta y hacer el saludable ejercicio de contrastar las noticias, deslindar información de opinión y, en definitiva, ejercer la facultad de formar la propia conciencia sobre lo que se aborda en los medios. En esta línea, precisamente, trataba yo de brindar una posible “vacuna”. Ante la elección de los modos de abordar los hechos y las interpretaciones torticeras (fórmulas de manipulación más o menos sibilinas) me acogía yo a separar el grano de la paja, a quedarse con los puros hechos que no admiten discusión y, a partir de ellos, ver qué consecuencias pueden derivarse.
        Evidentemente, y por eso comenzaba suscribiendo sin reservas cuanto comentabas, se sabe que según la “orientación” del medio, las noticias y las opiniones escoran a una u otra banda, y esto vale también para la línea editorial de ABC. El mero hecho de seleccionar las noticias, de dónde se publican y bajo qué titulares es ya una opción finalista; si a ello sumamos la forma en que se redactan y en qué extremos o datos se hace hincapié, todavía queda más patente el polo al que se acoge el medio.

        Una vez más, y lo digo con todo aprecio y total sinceridad, has puesto el dedo en la llaga: a veces no parece tan importante lo que sea el fondo de la noticia como el ruido que pueda hacerse con ella… y si elegimos la escala de notas que sonará, tanto mejor. Por desgracia, Tudi, te sobra razón; a veces cuesta trabajo hacerse idea de lo que realmente sucede y de su alcance como lo veas reflejado en dos medios con diferente coloración de la lente con que miran.
        Felizmente, y en esto hay que darte también a ti las gracias, en la actualidad existen otras formas de abordar la realidad, de comentar y expresar las propias opiniones; y tu blog, que en parte sentimos nuestro quienes te seguimos con asiduidad, es una buena muestra de ello.

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