“Grandes diferencias de calidad en la leche entera”.


Pagamos más a cambio de conseguir una mayor calidad, aunque eso suponga un esfuerzo extra. Ayer, gracias a un estudio de la OCU, la relación calidad-precio ha quedado de nuevo en entredicho.

La noticia más leída de hoy en el diario El Mundo  es: “Grandes diferencias de calidad en la leche entera”.

Invertir en publicidad mientras se recorta en calidad es una estrategia que siempre acaba manifestándose poco rentable; el revés de la transparencia puede llegar en cualquier momento, y acabará apareciendo. Después, todo se habrá ido al traste.

Cuando la falta de escrúpulos queda de manifiesto, ni la más cara campaña puede recuperar la reputación perdida.

Dejar pasa los años tras la crisis podría ser una solución, pero el tiempo necesario para recuperar la reputación corporativa es directamente proporcional al prestigio perdido y eso, para una empresa reputada es demasiado, tanto que podría peligrar su propia supervivencia. No merece la pena tanto riesgo.

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Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
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Una respuesta a “Grandes diferencias de calidad en la leche entera”.

  1. Ernesto Val dijo:

    En las empresas, como en las personas, la reputación es un valor en sí misma, y debe cuidarse. Sin duda otorga múltiples ventajas a quienes la poseen y saben proyectarla en positivo hacia los demás, sean otras personas o el mercado. Pero sabemos también que es un valor asimétrico: la pendiente de la escalera de subida, la imprescindible para alcanzarla, es mucho más empinada y dura que la de bajada; y también desde el tiempo requerido resulta notablemente diferente.
    El forjar una reputación corporativa en un mercado, lleva tiempo, esfuerzo e inversión; pero sobre todo lleva un cuidado exquisito de la imagen proyectada, la necesidad de que no haya contradicción entre la visión de su marca que la empresa pretende arrojar y la que perciban -en todo momento- sus clientes.
    En este sentido reputación equivale a calidad demostrada y mantenida, a la bondad de, en su caso, “pagar un poco más” a cambio de calidad, seguridad… de “marca” cuando es sinónimo diferencial de excelencia.
    Cuando el esquema se rompe, cuando la empresa arriesga su reputación corporativa en el juego de las cifras del balance… si se la descubre haciendo trampas, es serio, muy serio, el riesgo de que ese público anónimo (cada vez menos), silencioso (también cada vez menos) e inapelable (esto cada vez más) decida,simplemente, expulsarla de la partida, sacarla del juego. No hay marketing capaz de remontar un desplome que sea paradigmático. ¿Alguién recuerda qué sucedió con el “Agua de Solares”?

    También es “mala leche” que algunos gestores, empresarios y asesores de todo tipo, hagan oídos sordos a lo que, en definitva, es una de las reglas más archisabidas y más determinantes de ese universo que llaman mercado.

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