“12 fogonazos de bella agonía”.


Se empeñan en proclamar que les encanta el sexo, pero después lo cambiarían por un partido de fútbol o por una cena con l@s amig@s.

Aseguran que les gusta hacer el amor pero lo confunden con frotarse contra alguien y, acaban reconociendo que nadie se conoce mejor que uno mismo en lugar de hacer el esfuerzo de conocer al otro, algo mucho más complicado.

Hoy la noticia más leída en el diario El País es: “12 fogonazos de bella agonía”.

El orgasmo se fotografía, se escriben libros sobre él, pero si se rompe el anonimato se vuelve a las frases manidas. El sexo es como la belleza: todo el mundo los define con estereotipos preconcebidos pero en realidad su concepción es tan íntima y personal que cada cual tiene su propia interpretación, y además pocas veces la cuenta.

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Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
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2 respuestas a “12 fogonazos de bella agonía”.

  1. Julio Nogarol dijo:

    El sexo, un poderoso concepto. Se trata, sin duda, de una de las prácticas más gratificantes que puedan experimentarse, algo en sí genial y que también puede entenderse desde muchas vertientes: es algo natural, agradable y placentero, íntima comunicación, una forma desenfadada y cómplice de compartir un juego que, bien jugado, siempre resulta nuevo, la expresión más a quemarropa de manifestar la atracción y el afecto. El sexo es cada una de estas cosas, o todas a la vez…
    Nada hay comparable al buen sexo, al que se disfruta desde el principio, aquel en que el orgasmo se intuye en cada caricia y aún así el demorarlo nos resulta tan excitante… hasta que todo parece estallar y no puede contenerse más.
    Nadie se conoce como uno mismo, pero es infinitamente más rica la experiencia cuando es el otro quien parece adivinar dónde se encuentran tus más íntimos resortes y te va llevando hasta ese momento en que el deseo se colma llenándose de placer… y tú, paralelamente, sientes que puedes también anticiparte desde el más profundo conocimiento a lo que puedan ser los deseos del otro. Sólo entonces el sexo se disfruta desde las dos vertientes que encierra, es cuando cuenta tanto el placer que procuras como el que sientes tú mismo.

    Por eso, cuando deja de tener ese alcance, esa atracción, ese sentido, pierde la esencia. Frotarse contra y/o con otro retiene parte de todo esto, pero en cierto modo devaluado, aguado porque ya no es lo mismo. Ha perdido sus alas, no es ya droga dura, se convierte en “algo más” que se comparte con alguien, en rutina más o menos tolerada.
    Como suele decir una amiga mía: hacerlo es la leche… pero lo es a condición de hacerlo bien, de mantener intacta esa magia que nunca debe perder.

    • Tudi Martín dijo:

      Sí Julio: poderoso concepto el sexo, y amplio. En él cabe lo más barato y lo impagable, el mayor de los egoismos y el máximo exponente del altruismo. No se me ocurre nada que pueda llegar a ser más zafio y más exquisito, más anodino y más sublime.
      Gracias por pasearte por esta especie de salón de casa que es este blog.

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