“Hacienda pone en su punto de mira a los beneficiarios por deducción de vivienda”.


Ha empezado la cuenta atrás, la campaña de la renta de este 2011 es la última oportunidad que tiene el fisco para reclamar cantidades defraudadas en el año 2006.

Parece evidente, todos sabemos que los delitos fiscales prescriben a los cinco años, lo que tiene de especial ese año es que está situado en la cresta de la burbuja inmobiliaria; un año en el que se vendieron y compraron gran cantidad de pisos.

Hoy la noticia más leída en El Confidencial es: “Hacienda pone en su punto de mira a los beneficiarios por deducción de vivienda”.

Curiosamente, la irregularidad más frecuente es no ocupar la vivienda en los tres años siguientes a la compra, lo que obliga a devolver lo deducido al declararla como vivienda habitual.

Es ahora, cuando hay que recaudar contrarreloj porque la ocasión tiene fecha de caducidad, cuando se persigue al infractor con diligencia y se le obliga a ceñirse a la legalidad como al resto.  Por fin la crisis ha hecho sentir menos primos a los declarantes honestos: algo bueno debía tener el afán recaudatorio.

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Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
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3 respuestas a “Hacienda pone en su punto de mira a los beneficiarios por deducción de vivienda”.

  1. Ricardo de Urrutia dijo:

    Hacienda somos todos; pero algunos, según estamos viendo, menos.
    Me parece estupendo que ahora el punto de mira se centre en quienes, en plena cultura del pelotazo, especulaban con la escasez del metro cuadrado habitable y, como el rey Midas, trataban de transformar en oro todo cuanto llegaban a tocar con sus zarpas. Es sabido que, a costa del ladrillo y la necesidad ajena, ha habido quienes han hecho un particular “agosto” que venía durando varios años. Caiga sobre ellos, sin piedad (la que ellos no tuvieron para quienes fueron sus presas), todo el peso del pasar y ajustar cuentas del erario público.
    Pero esa justicia fiscal, ese saldar cuentas en aras de la decencia, desde mi particular punto de vista se queda cojo. Algo queda todavía pendiente, y es tanto o más sangrante.
    Me estoy refiriendo, por supuesto, al tema de las hipotecas; las mismas que, sucritas con entidades bancarias (esas que hemos reflotado y apuntalado entre todos) se han ejecutado propiciando lanzamientos y desahucios y que, además, siguen sangrando las economías de los más débiles mediante la exigencia del pago de cuotas que, ya sin vivienda, quedan todavía pendientes.
    Es increible el número de ejecuciones llevadas a cabo, como increible es también que nadie -de los que tienen la capacidad de legislar y evitarlo- haya entrado al tema deteniendo en seco la voracidad bancaria.
    No creo que los bancos queden fuera de esas cuentas que Hacienda nos pasa recordándonos que contribuyentes y beneficiarios “somos todos”, y que las aportaciones correspondientes deben ser ajustadas a “la capacidad económica” de cada cual. Pues bien, si esto vale para los pelotazos ladrilleros, también debe servir para los pingües beneficios de las entidades bancarias y por otro lado, jugando en descargo, para aquellos que por perderlo todo, han perdido incluso el techo que les cobijaba.

    Persígase a los defraudadores y espabilanchis; pero concédase algo de cuartelillo y hágase justicia con los que están soportando (más allá de lo exigible) el peso de esta dichosa crisis.
    Sólo así se podría hablar de justicia.

  2. Pedro dijo:

    Me duele reconocer que nos estamos convirtiendo en un país de derechos sin obligaciones. En un país de “listos”.

    Pongo un ejemplo más claro. La vivienda protegida, además de tener un precio regulado por ley, está subvencionada. Subvencionar significa que se destina dinero de todos los contribuyentes para ayudas a particulares.. Es decir, tiene ventajas. Pero estas no son sin límite. Tiene condiciones que solemos desatender.
    En Aragón es la ley 24/2003 la que regula la vivienda protegida. En ella se dice
    – Artículo 11: … y habrán de ser ocupadas en el plazo de seis meses desde la calificación definitiva.
    – Artículo 43.ñ: … constituyen infracciones administrativas graves… no destinar las viviendas a domicilio habitual y permanente en el plazo legalmente establecido.
    – Artículo 51.b: Sanciones … las infracciones graves, con multa de 3.001 a 30.000 euros.
    Todas las comunidades tienen leyes que regulan de manera similar los derechos y obligaciones en materia de vivienda.

    Así que me parece muy bien, que se persiga a “los listos”. Hay que apoyar al que lo necesita de verdad. Se llama optimización de presupuestos. De manera que quien lo necesite, ganará más, y al resto le costará menos.

    Saludos

    • Tudi Martín dijo:

      Cada vez tengo más claro que escribo diariamente en este blog con la única intención de encontrar después vuestros comentarios.
      Sí Pedro, ya era hora de que se persiga a los listos y que, así, los otros dejemos de sentirnos tan tontos.
      Al leer esta noticia y vuestros comentarios me ha dado por pensar en cómo hemos cambiado: hace años cuando de “pillaba” a un defraudador casi se sentía cierta lástima. Por fin somos conscientes de aquel eslogan publicitario: “Hacienda somos todos”.
      Un saludo y hasta pronto.

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