“Detenido tras huir a 180 km/h en un Seat 124 por las calles de Madrid”.


La noticia más leída del diario Público es: “Detenido tras huir a 180 km/h en un Seat 124 por las calles de Madrid”.

Como en la canción “Cacho a Cacho” de Estopa, sus conductores no hicieron “ni puto caso a las señales” y, aunque al cochecito se le presupondría algún minutos para pasar de cero a cien, salió a toda mecha como si de un Ferrari se tratara

La osadía es incauta porque no se toma el tiempo necesario para analizar si lleva las de perder, pero tiene algo que enseñarnos. En más ocasiones de las que somos conscientes, querer es poder, independientemente de los medios con los que contemos.

Si la voluntad es mucha, se pueden alcanzar objetivos insospechados por los pusilánimes a los que los medios les acompañan pero les flaquean los ánimos.

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Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
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Una respuesta a “Detenido tras huir a 180 km/h en un Seat 124 por las calles de Madrid”.

  1. María Rivas dijo:

    Osadía, y de órdago tuvo Colón al aventurarse en la mar océana y arriesgarse a sus peligros contra la prudente opinión de sus contemporáneos; de osado pudo tildarse a Leonardo cuando exponía los bocetos de sus inventos; osado también Edison al abrir la batalla competitiva por el alumbrado doméstico frente a las poderosas y asentadas compañías de gas; osado todo aquel que se aparta de los senderos trillados. No es nada inusual que se tilde hoy de loco a quienes mañana, con el triunfo de sus sueños, se reputarán de genios.
    Sin osadía no hay progreso; la historia la escriben aquellos que se atreven, no los pusilánimes. Bienvenido sea todo aquel que tiene sueños incluso despierto y no los relega al oscuro rincón de las fantasías extemporáneas, sino que por el contrario se pone manos a la obra para alumbrarlos a la realidad.
    Otra cuestión, y también ha de repararse en ello, es si esa rebeldía de concepciones y actos se aplica a temas sustanciales o queda, simplemente, en una calaverada de quienes se pasan normas y reglas por el arco de triunfo.

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