“Una esvástica nazi de cuela en la procesión del Cristo de la Buena Muerte”.


Todo era fervor religioso cuando uno de los legionarios encargados de alzar la imagen del Cristo de la Buena Muerte, en pleno éxtasis religioso, dejo al descubierto un tatuaje de su antebrazo en el que se podía ver una esvástica.

Foto publicada por el diario Público.

Hoy la noticia más leída en El Confidencial es: “Una esvástica nazi de cuela en la procesión del Cristo de la Buena Muerte”.

Cientos de medios de comunicación filmaron la imagen y cada uno lo gestionó como consideró. Algunos utilizaron Photoshop para borrar el desafortunado símbolo, otros lo emitieron tal cual mientras todos se rasgaban las vestiduras.

Los tatuajes tienen eso, un día te tatúas “Te Quiero Paco” y mañana matarías al fulano. O sigues encoñado hasta las cejas aunque Paco sea un ruin indeseable al que pocos se acercarían.

Nuestros actos no definen. Si el Legionario quiere lucir una esvástica es su problema, nunca mejor dicho, suyo y de nadie más porque suyo es el autorretrato. Lo que ofende es que alguien nos tape los ojos para que no podemos verlo. Ya somos mayorcitos; prometemos no hacernos pipi en la cama.

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Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
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Una respuesta a “Una esvástica nazi de cuela en la procesión del Cristo de la Buena Muerte”.

  1. José Luis dijo:

    “Cada uno será lo que quiera, nada importa su vida anterior…”
    Tal cual figura en el himno de la legión, que desde sus orígenes recoge también la posibilidad de “borrar el pasado” e incluso cambiar de nombre, comenzar una nueva vida… sujeto, eso sí, a un reglamento particularmente estricto y a una disciplina férrea. No hay nada extraño en lo que se ha visto, y menos si se tiene en cuenta que no pocos ex S.S. se alistaron en la Legiòn Etrangere francesa tras la II Guerra Mundial, en la que sólo se les pidió “servir a Francia con total dedicación y lealtad”, y niongún francés que yo sepa se rasgó las vestiduras ni nada parecido. Indochina, Argelia y tantos otros frentes se empaparon con su sangre vertida en honor de la Grandeur de la Francia que les acogió dándoles una oportunidad.
    La legión, y parece que se nos olvida, tiene desde su origen esa cualidad de brindar una especie de oportunidad para quienes quieren hacer borrón y cuenta nueva de su vida conscientes de haber errado escandalosamente el camino hasta ese día. No me rasgaré las vestiduras por lo que se ve en la foto, que coincido en que lo grave es que se nos censure en un intento de tutelarnos como a menores perpetuos de edad para encaminarnos hacia lo “políticamente correcto”. No deja de ser otra versión del eufemismo, de la apariencia, de la fachada. El legionario estaba allí, y hacía lo que hacía, y nada nos lleva a pensar que su comportamiento haya venido siendo “reglamentario y correcto”, que estaba en una escuadra de honor acompañando un “paso”, y no pudriéndose en un calabozo. Creo que lo obligado es concederle, como poco, el privilegio de la duda, y también dejarnos todos de fariseismos centrados en la apariencia y la forma

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