“Claves para entender lo que está pasando”.


En la central nuclear de Fukushima trabajaban 800 personas pero tras la alarma nuclear sólo quedaron 50 de ellas intentando frenar el desastre.

Haciendo un nuevo recuento, ahora que la crisis se agrava, hay 180.

Nos preguntamos qué ha pasado, algo que muchas veces obviamos: llegados al límite, el ser humano es tremendamente responsable y altruista.

Son 130 voluntarios, la mayoría jubilados de la central, que conociendo perfectamente las posibles consecuencias, y las certezas, dan su vida más que arriesgarla por parar lo que empieza a parecer inevitable.

Hoy la noticia más leída del diario El Mundo es: “Claves para entender lo que está pasando”.

En realidad, lo que está sucediendo es que el ser humano es sencillamente maravilloso.

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Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
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2 respuestas a “Claves para entender lo que está pasando”.

  1. Gonzalo dijo:

    Hay personas que jamás entenderán lo que hoy se narra; habrá otras que tratarán de relacionarlo con los parámetros culturales de ese país milenario que fue capaz de llevar el código del bushido hasta mediados del siglo XX y vio picar los kamikaze contra los navíos de la U.S. Navy para tratar de evitar la derrota de su país… pero esta vez se trata de otra cosa, algo notablemente distinto.
    No hay, tras el gesto resuelto y sacrificado de este puñado de hombres nada que no sea pura y simple humanidad, altruismo y determinación unidos y llevados al extremo. No hay en juego el lavado del honor que justifique un harakiri, ni enemigo sobre el que picar cargado de bombas. Se trata de intentar in extremis salvar vidas, muchas vidas… aún a costa de las suyas.
    ¿Qué les mueve, qué les impulsa a hacerlo? No se trata de un juramento debido; tampoco de una pérdida colectiva de juicio; es otra cosa. Si pudiésemos saber de sus razones encontraríamos, probablemente, un florido ramillete de razones, a una por cabeza… pero con un denominador común: ofrendar lo más valioso que cada cual tiene para ponerlo en un platillo de la balanza del destino intentando que sea suficiente como para conjurar el destino de tantos y tantos otros semejantes que se encuentra comprometido en el otro lado.
    Ojalá sea posible, ojalá la suerte les acompañe y permita que su esfuerzo y su sacrificio sean culminados por el éxito… y ojalá esos otros seres humanos, los que ahora no están ahí pero decidieron que semejante situación pudiera darse, tomen cumplida nota y eviten que vuelva a repetirse.
    El ser humano es maravilloso… pero si todos fuésemos consecuentes y cuerdos, no haría falta que nadie tuviese que demostrarlo en semejantes circunstancias… un abrazo para todos ellos, verdaderamente son increibles.

    • Tudi Martín dijo:

      Es un placer leer tus comentarios. Gracias por ayudarnos a analizar el por qué de una actitud tan difícil de calificar, tanto que altruismo o generosidad se quedan cortas. Un abrazo y hasta pronto.

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