“En directo: Los trabajadores de Fukushima podrían estar recibiendo dosis letales de radiación”


Unos cerraran las ventanas y no saldrán a la calle a pasear, otros haremos vida normal sin guardar yodo y con la nevera vacía, pero la hasta hace unos días desconocida Fukushima ya lo ha cambiado todo.

Hoy la noticia más leída del diario ABC es: “En directo: Los trabajadores de Fukushima podrían estar recibiendo dosis letales de radiación”

La alarma nuclear ha convertido la tierra en una diminuta canica dónde todos respiramos el mismo aire compartiendo la preocupación por si mañana todo seguirá siendo igual.

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Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
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5 respuestas a “En directo: Los trabajadores de Fukushima podrían estar recibiendo dosis letales de radiación”

  1. Héctor dijo:

    Cuando Fukhusima lleva camino de ser una nueva Hiroshima, cuando los fantasmas de Chernobyl parecen haber regresado, cuando como se comenta en la entrada de hoy caemos en la cuenta de que esta canica llamada Tierra puede ser de dimensiones reducidas y lo que suceda en un punto nos acaba afectando a todos… tal vez sea el momento de plantearnos si esa “inteligencia” que los humanos nos autoatribuimos, al tratar de dominar la naturaleza, no está a su vez radiada, contaminada, intoxicada de cierta negligente e irresponsable arrogancia.
    No somos los dueños del planeta, ni tampoco -está a la vista- unos buenos administradores. Nuestra ambición, nuestra prisa, nuestra inconsciencia son hipotecas que se prolongan en el tiempo. Triste relevo venimos dando a las generaciones que nos siguen.
    Un solo dato: aún estando todo “bajo control” y al margen de lo que estos días está de actualidad, llevamos años llenando el planeta con nuestra basura de todo tipo -también radiactiva- mientras vamos exprimiendo hasta el agotamiento cuantos recursos están a nuestro alcance.
    Recuerdo ahora una frase que un día escuchase a un prudente a la vez que sarcástico profesor que tuve: ” se nos recordará como la civilización de la basura”.
    Me temo que tenía toda la razón.

    • Tudi Martín dijo:

      Ojalá seamos recordados como la generación que consiguió enfriar el reactor nº3 de Fukushima, aunque de momento nos vamos a tener que conformar con el título que mencionas.

  2. Txema Albert dijo:

    ¿Me lo parece a mí o el mundo va cada vez más deprisa? Me dicen que son cosas de la edad (y uno ya va cumpliendo añitos…), que, con el tiempo, la sensación de que los días se pasan volando –la vida en suma- se hace más evidente. Echando un vistazo rápido, uno ya ha vivido –siquiera como testigo- algunas circunstancias que han cambiado el mundo: La caída del muro de Berlín, el atentado contra las Torres Gemelas y este sunami atómico que azota a la hasta hace unos meses segunda potencia económica mundial. Porque no nos despistemos, habrá un “antes” y un “después” de estos días.
    “Agoreros” era el más suave de los epítetos que se descargaba sobre aquellos que venían avisando de la posibilidad de un desastre de este tipo en algún lugar del mundo. “Agoreros” eran también los que avisaban, en su momento, de la posibilidad y profundidad de una crisis económica internacional cuando las fuerzas de la ambición se liberan (¿liberal viene de Liberalismo o al revés?) de cualquier normativa de control lógico.
    Arrepentidos los quiere Dios, dicen por ahí, aunque algunos arrepentidos lo sean por motivos electorales –como la siempre sesuda y responsable Angela Merkel, que ahora propugna el cierre paulatino de todas las centrales alemanas su sustitución por parque eólicos en el Mar del Norte-. Bien está si eso, además, sirve para que otros gobernantes (presuntamente igual de sesudos y responsables) adoptan decisiones políticas en la misma dirección.
    La necesidad crea el órgano –que no sé si es un refrán o el legado de Darwin-y quizás suponga el espaldarazo definitivo a la investigación en energías renovables que abarate sus costes de explotación hasta niveles razonables.

    ¿Siempre tiene que ser “así” de costoso aprender?

    Curioso que, allá por 1.963, el entonces “agorero oficial” –y hoy ya casi un ancianito bienpensante- llamado Robert Zimerman compusiera una canción llamada “La Respuesta está en el Viento”. Pero seguro que la Merkel ya se la sabía de antes…

    How many roads must a man walk down
    Before you call him a man?
    Yes, ‘n’ how many seas must a white dove sail
    Before she sleeps in the sand?
    Yes, ‘n’ how many times must the cannon balls fly
    Before they’re forever banned?
    The answer, my friend, is blowin’ in the wind,
    The answer is blowin’ in the wind.

    How many times must a man look up
    Before he can see the sky?
    Yes, ‘n’ how many ears must one man have
    Before he can hear people cry?
    Yes, ‘n’ how many deaths will it take till he knows
    That too many people have died?
    The answer, my friend, is blowin’ in the wind,
    The answer is blowin’ in the wind.

    How many years can a mountain exist
    Before it’s washed to the sea?
    Yes, ‘n’ how many years can some people exist
    Before they’re allowed to be free?
    Yes, ‘n’ how many times can a man turn his head,
    Pretending he just doesn’t see?
    The answer, my friend, is blowin’ in the wind,
    The answer is blowin’ in the wind.

    (“Blowin’ In The Wind” -Bob Dylan, 1.963-)

    • José Luis dijo:

      “Liberal” se supone que viene de libertad, de ese “dejad hacer, dejad pasad” que era todo un grito revolucionario frente a una sociedad en que todo estaba reglado y atado por y para el estamento dirigente: monopolio sobre la sal y los molinos -exclusivamente del señor-, férreo control gremial sobre quienes pretendían establecerse como artesanos… pero, como sucede con tantas cosas, lo que en su momento fue un avance para todos, terminó deviniendo por corrupción en una ajada bandera y el nuevo fortín de los privilegios de unos cuantos; cambiamos “la cuna” por la “bolsa” y el lema por “dejadme hacer, dejádmelo pasar” como nuevo enunciado de aquel harto conocido y maquiavélico aforismo de que “el fin justifica los medios”.
      Liberalismo que, así concebido y aplicado, vendría sin lugar a dudas a emparentar con libertinaje.

      No hemos inventado nada en este terreno; el “après moi le deluge” que enunciara Luis XIV como manifestación de su poder absoluto, “el que venga detrás que arrée” que suele decirse hoy por quienes por la inmediatez de la satisfacción de sus ambiciones lo sacrifican todo ha estado siempre con nosotros, sirviendo de norte y guía a todos los sinescrúpulos.
      Es una escuela increible la vida; y desde luego las lecciones son magistrales e indiscutibles… lástima, como bien apuntas, que haya de pagarse semejante precio por ellas; todavía más lástima si uno repara en quienes son los que, una y otra vez, cargan con la parte más dura y abultada de la factura.

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