“Somos una sociedad anestesiada a base de subsidios”.


Desde la atalaya del triunfador es fácil pronunciar frases grandilocuentes que acaban insultando a la grada.

Hoy la noticia más leída de La Vanguardia es: “Somos una sociedad anestesiada a base de subsidios”.

El protagonista es Marc Vidal, un emprendedor venido a más por los negocios en Internet y que acaba de publicar su libro “Contra la Cultura del Subsidio”.

Eso debe de ser, que el estado de bienestar por el que tanto lucharon nuestros ancestros y que hasta la generación de nuestros abuelos no comenzó a ser efectivo, es el que tiene la culpa de la mansedumbre con la que últimamente afrontamos los acontecimientos.

Todo el mundo tiene derecho a buscar formas de ganarse la vida, pero hablar alegremente es algo que debería autoprohibirse un líder social: hay afirmaciones que cumplen el objetivo de vender libros pero por el camino son capaces de ofender a muchas personas que tienen en los anestésicos subsidios el único modo de dar de comer a los suyos.

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Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
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3 respuestas a “Somos una sociedad anestesiada a base de subsidios”.

  1. José Luis dijo:

    Suele decirse que hay algo más equívoco que una mentira, y es una verdad a medias.
    Evidentemente lo que este buen señor -evidentemente triunfador y pagado de sí mismo- plantea, entraría dentro de esta categoría. Un subsidio, desde luego, puede actuar como un anestésico, pero también ha de aclararse que muchas veces resulta ser una terapia necesaria para alejar el más insoportable e inhumano de los dolores: el ver cerrado el futuro ante uno y sentirse completamente inútil. No se puede hablar de poesía, señor mío, en una casa en la que falta el pan y sobre la que pende una orden de lanzamiento por impago de la hipoteca.
    La cuestión, y ésta sería la cuota de “verdad” que hay en lo que Marc Vidal plantea, estriba en que el subsidio no debiera ser ni meramente paliativo, ni tampoco con vocación de eterna permanencia. Pero esto, sr. Vidal, ya merece una reflexión en otras direcciones. Por ejemplo, y con su permiso señalaré con el dedo: ¿estaría usted dispuesto a sacar de las listas del paro a algunas personas para, formándolas mínimamente, incorporarlas a sus empresas?, ¿cree usted que tiene sentido el crear incentivos desde las empresas que “funcionan de maravilla” para fomentar la creación de otras que puedan ser complementarias de la que actúa de mecenas?, ¿estaría usted dispuesto a invertir algo de tiempo y dinero en una fundación que apoyase a los emprendedores con ideas que deseen “desengancharse de los anestésicos para incorporarse a la sociedad “sana y productiva”?… Si las respuestas, como me temo, redundan y reiteran el “NO”, me permitirá que le diga que calladito está usted mucho más guapo.
    Los subsidios, las subvenciones, son desde luego un mal… pero un mal menor, humana y solidariamente necesario cuando nada hay, sino esos subsidios y subvenciones, entre la conservación de un mínimo de dignidad y la condena a verse sumidos en la miseria y el desprecio más absolutos. No me queda, sr. Vidal, sino hacerle el regalo de dos últimas reflexiones:
    -¿No se habrá usted beneficiado en algún momento de algún tipo de ayuda o subvención cuando arrancaba sus proyectos?, y si es así, ¿tan mal anda usted de la memoria?
    – Ojalá, y se lo digo de todo corazón, no tenga usted nunca que conocer en primera persona, y desde el otro lado, lo que supone y significa un subsidio.

  2. Txema Albert dijo:

    ¿Es consciente este caballero que el papel usado en la edición de su libro está subsodiado (la industria papelera española entera)?
    ¿En su brillante carrera académica -imagino- nunca solicitó una beca? ¿Nunca le han extendido una receta en un ambulatorio? Etc, etc, etc…

    Refrán: “El que no llora no mama”.

    • Tudi Martín dijo:

      Imagino que, después de decir su “somos una sociedad anestesiada a base de subsidios” renunciará a su pensión para no anestesiarse. Nada como el hambre para estar bien despierto.

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