“El Gobierno baja la velocidad máxima de las autovías y autopistas a 110 de forma transitoria”.


De 120 pase en pocos metros a 100, inmediatamente a 80 y después a 120. Sin tiempo de levantar el pie del acelerador vuelva a 80 y…enhorabuena, es usted el feliz propietario de una fotografía a bordo de su coche realizada por la mismísima Dirección General de Tráfico. Saldrá con cara de despistado, alguna pega debía tener, lo de andar fijándose en los letreros luminosos de velocidad variable le deja a uno alelado.

Que nadie se venga abajo; si no tienen un tramo de velocidad variable cerca por el que transitar, surgen nuevas oportunidades para conseguir la instantánea de recuerdo. Ánimo.

Hoy la noticia más leída de El Periódico es: “El Gobierno baja la velocidad máxima de las autovías y autopistas a 110 de forma transitoria”. Se acabo, no aguanto más, cambio A8 y álbum de fotos por motocarro.

Anuncios

Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
Esta entrada fue publicada en Público. Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a “El Gobierno baja la velocidad máxima de las autovías y autopistas a 110 de forma transitoria”.

  1. Carlos, un ciudadano "escéptico" dijo:

    No hay telediario o periódico que no traiga “la última gracia” de quienes tienen el BOE por la firma. Sabido es que gobernar implica, algunas veces, el verse obligado a tomar medidas impopulares, dolorosas e incluso drásticas; pero también es cierto que ésta no puede ser una tónica general e indefinidamente prolongada, a riesgo de que el personal pierda la última gota de cordura que le resta y se produzca un “efecto rebote” que haga retornar la caspa… y a buen entendedor, pues eso, que ya está todo dicho.

    Uno no termina de comprender el sentido de algunas medidas adoptadas, y repasaremos algunas de las últimas: recorte en gastos sociales a renglón seguido de un desorbitado e injusto balón de oxígeno a la banca. Imposición, quiérase o no, de una ley, la ley Sinde, cuando menos discutible por lo poco referenciada y en absoluto pactada ni consensuada. Y ahora, por si algo quedaba por ver, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, la última medida de “austeridad impuesta”, la limitación de velocidad en autovías y autopistas, y los motivos que se ofrecen como justificación:
    Transitoria: la última medida de este tipo tuvo (y la sufrimos) una “transitoriedad” de cinco años.
    Ahorrar combustible: alrededor de un 5% (se nos dice) pero el cálculo hace aguas por todas partes, y hay medidas más “agresivas y efectivas” para propiciar ese ahorro. No se entiende, en ese sentido, el abaratamientos “casi simbólico” del billete de los transportes públicos sólo de TRAYECTOS DE CERCANÍAS.
    Si uno estudia, desapasionadamente, la ubicación de algunos radares de carretera y travesías interurbanas, llega a la conclusión de que, una de dos, o bien el responsable tenía un mal día y estaba algo espeso al decidir según qué localizaciones, o bien estaba demasiado agudo (“agudo y afilado”) y el propósito se cumple: recaudar, con toda desfachatez e intencionalidad.
    La medida, al parecer, viene propiciada (o eso se nos dice) por la presunta situación de crisis que atraviesan los países productores de petróleo. Pero hay dos razones que ponen en tela de juicio semejante argumentación. Por un lado, y tiene su gracia, la medida se hace pública el día en que el precio del barril ha dado un respiro; por otro, y esto también tiene su lectura y no precisamente amable para nuestros gestores políticos, no hay noticia de que el resto de Europa haya visto la necesidad de adoptar medidas drásticas de ahorro… luego, o estos de aquí son un desastre y la situación les ha pillado sin reservas ni cálculos fiables, o simplemente no es verdad la razón que presentan al público.

    No quiero ser agorero, tampoco quisiera entrar en una dinámica de paranoia galopante; pero recaudación a ultranza; necesidad de que parezca que “se hace algo” y que esa impresión (aún por el lado más desagradable) llegue a la calle; improvisación de última hora y más de lo mismo: apretar y apretar el cinturón hasta asfixiar al ciudadano de a pie, son una realidad; lo demás…

  2. Marina dijo:

    Cada vez que para “justificar” y hacer colar una medida los sres. del gobierno utilizan -selectivamente, por supuesto- la referencia a “los países de nuestro entorno” (que si el coste de la gasolina, el precio de la vivienda, la productividad laboral o los límites de velocidad…) una, sin poder evitarlo, recuerda un chiste, en el que también se hace referencia a posibles comparaciones:
    ¿Qué es la felicidad?: una casa inglesa, un salario norteamericano, un coche alemán, un cocinero chino y un amante español.
    ¿Y la infelicidad?: una casa china, un salario español, un coche norteamericano, un cocinero inglés y un amante alemán.
    Queda claro que las comparaciones son odiosas.

  3. Juan Ramón Llopis dijo:

    Tal vez sea porque uno se ha levantado hoy con la mente algo traviesa, quizás se deba a que las conexiones que la memoria establece son un tanto anómalas y en clave de heterodoxia confesa y manifiesta; pero lo cierto es que esto de los nuevos límites decretados (que no acordados) y por lo que supone de nueva frustración y renuncia, ha recordado aquel concepto de “la Europa de las dos velocidades”, y no hace falta explicar en cuál de ellas nos encontramos…
    No se trata sólo del 110 Km/h que está en candelero, sino que la segunda velocidad se manifiesta en algunos otros aspectos más preocupantes: frenazo, y en seco, a las conquistas sociales; activación de las luces de emergencia en lo que a la iniciativa y voluntad política se refiere; un ralentí que no acaba de sonar “redondo” si miramos la habitualidad económica del día a día; algo así como una marcha atrás obligada y estridente, de las que “gripan la caja de `cambios´por inadecuada y extemporánea” atendiendo a la posible emigración de nuestros jóvenes a la búsqueda de futuro y empleo, bien sea en Alemania (muchas gracias, señora Merkel) o de nuevo en “las Américas”… y cierto tufillo en general que se desprende como señal inequívoca de que se está quemando aceite… y muchas ilusiones con él.
    La imagen, traviesa o no, tiene su fuerza… y desgraciadamente, me temo, también bastante sentido.

    Ahora lo deseable (y cruzo los dedos) es que esta progresión renqueante, esta velocidad a la baja, no acabe con nuestro coche en la cuneta a la espera de la grúa, que no sea necesario que tenga que venir nadie a prestarnos un indeseado e indeseable auxilio en esta particular y comunitaria carretera.

    • H. López dijo:

      Mientras en España se reduce la velocidad permitida en autopistas y autovías a 110 Km/h, en Holanda se aumenta hasta los 130 Km/h, y se argumenta que el hecho contribuirá a la reducción del número de accidentes de tráfico (¿les suena el discurso? “velocidad variable (entre 50-80 para reducir la contaminación Y EL NÚMERO DE ACCIDENTES”)…
      Sólo queda añadir: ??????? , porque las densidades de tráfico holandesas y las condiciones meteorológicas en el reino de la superpoblación y la niebla, tienen su lectura.
      Será cuestión, como se apunta, de aquello de “las dos velocidades”; porque estaremos todos en Europa, pero lo de la “Unión” sigue siendo una entelequia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s