“La provocadora esposa del presidente de la Cámara británica”


Hay extremos que parecen irreconciliables pero, de manera sorprendente, encuentran un punto común cuando uno menos de lo espera. Recordemos como PP y PSOE recientemente decidieron, al alimón, bloquear el intento de limitar la pensiones de lo ex presidentes.

Otra coincidencia o colisión, según se mire, se ha dado hoy entre los lectores del El País y de El Mundo a la hora de elegir el tema de la noticia que más interés ha suscitado: “La provocadora esposa del presidente de la Cámara británica”

La onda expansiva del escándalo organizado en el Reino Unido por las fotos de Sally Bercow ha llegado hasta nuestro país con tal furor que todos pensábamos que la esposa del político posaba desnuda. No es así, en todo momento la cubre una sábana del grosor y dimensiones de una manta zamorana.

Mucho más intrigantes que las instantáneas son las declaraciones en las que la mujer confiesa que le resulta “sexy” el tañir de las campanas del Big Ben: a ver si va a resultar que cuando me dormí en un concierto de carillón (no puede existir nada más soporífero en este mundo) estaba en medio de una orgía y no me enteré de nada.

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Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
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5 respuestas a “La provocadora esposa del presidente de la Cámara británica”

  1. Sebas dijo:

    Suele decirse que para un intérprete o un traductor lo más complicado de “trasvasar” de una a otra lengua son los chistes, los gracejos, las humoradas. Debe de ser cierto, pero no lo es menos que, aunque en este suprema prueba -el humor- es donde más se manifiestan las particularidades idiomáticas, los juegos de palabras y la propia mentalidad, también insospechadamente suelen aflorar en mil y un temas. No sé qué habrá querido decir exactamente la lady en cuestión con lo de “sexy” relacionado con las campanas del Big-Ben, aunque cogiendo el ejemplo por el badajo, tal vez sea la británica y puntual versión de nuestro “dar la campanada”.

    Pero para conseguir eso, my lady, sorry: mucho mejor sin la sábana… ¿no creen?

  2. Txema Albert dijo:

    Espero que el comentario que voy a dejar no se entienda como “machista”, entre otras cosas porque lo mismo podría decirse -imagino- de los ingleses. Pero una vez, ya hace tiempo, un amigo italiano me decía que las mujeres inglesas son como las patatas: tardan mucho en calentarse, pero cuando lo hacen tardan más en enfriarse.
    Debe ser cuestión de física, en este caso, el estudio serio y profundo del paso del Big Ben al Big Bang.
    Dato el tema, no propongo un refrán. A esta dama le va mejor un bolero, ese que dice “Reloj no marques las horas…”

    • Tudi Martín dijo:

      Desconocía las posibles similitudes entre patatas e ingleses pero dejo abierto el debate para que, quien lo desee eche leña al fuego por mero divertimento.
      Lo que está claro es que, a juzgar por la palabras de la señora en cuestión, la erótica del poder existe.

  3. Gabi dijo:

    No es el Canal de la Mancha, es el Canal Inglés el que separa a Europa de las Islas Británicas.
    No es que los británicos -y el resto de la Commonwealth salvo esos díscolosprimos de las colonias de norteamérica- circulen por la izquierda, son los demás quienes en un arranque de snobismo han cambiado de lado y no saben de qué va.
    El sistema métrico decimal no es sino una imposición napoleónica que no ha podido jamás -en este terreno tampoco- doblegar el temple y la tradición del Imperio…

    En el anacrónico universo que es la cuna del humor inglés y la flema británica, en un imperio en liquidación por rebajas en que la reina cambió su corona por esos horribles sombreros y su hijo (perpetuo príncipe, ya veremos si rey algún día) ha demostrado tener un gusto algo extraño en más de un terreno… no veo porqué tendrían que extrañarnos los sonoros precursores del calentón de una lady.
    Tomado así, nada tiene de particular que Sally Bercow prefiera una sábana a la lencería más sugerente o que encuentre más “sexy” el carillón del Big Ben (y menos mal que ya no se trata del Long Tom…) que el vulgar rasgueo de un violín interpretando “Toi et moi”, “Je t´aime… moi non plus” u otras vulgaridades continentales.

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