“Así viven los Aznar Botella y los González Romero”.


Hoy la noticia más leída del diario ABC es: “Así viven los Aznar Botella y los González Romero”.

En el artículo la periodista Beatriz Cortázar habla de la vida de los hijos de los expresidentes y no desaprovecha la ocasión para resaltar la “compleja situación” que sufren sus poderosos progenitores tras abandonar el cargo.

No acabo de comprender a qué se refiere con “compleja situación”. Lo que los americanos llaman networking (contactos profesionales) es determinante para prosperar en el mercado laboral: no hace falta desarrollar un trabajo de periodismo de investigación para constatar que a los expresidentes del gobierno no les han faltado oportunidades de todo tipo gracias a esa nutrida agenda de contactos.

Fundan empresas exitosas con clientes “vip”, se convierten en consejeros delegados de múltiples empresas y lo hacen desde su posición de pieza destacada de una extensísima red de contactos preferentes confeccionada durante sus años de gobierno. Esas libretitas de direcciones y teléfonos se comparten con la familia.

Beatriz, no seamos ilusos: no es una “compleja situación” abandonar la Moncloa, lo que complica el camino es no haberla pisado nunca.

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Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
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2 respuestas a “Así viven los Aznar Botella y los González Romero”.

  1. Fernando Herrero dijo:

    Los contactos, tal cual: contactos, no merecen ni pero ni reproche alguno, vienen a ser la personalización de la experiencia de cada uno, algo así como un particular “fondo de comercio” en muchos casos.
    Es algo natural que toda persona, a lo largo de los días y a través de sus actividades, entre en contacto con otras gentes, y tampoco es extraño que de ese conocimiento pueda surgir una relación más o menos estrecha.
    Lo que ya es harina de otro costal son las “relaciones interesadas” de toma y daca, la famosa y manida práctica del “me debes una” o las retorcidas intenciones de rentabilizar -por vía del fichaje para la propia estructura- en provecho propio los contactos que alguno de estos “ex” pueda mantener con terceros.

    Nada tendría de extraño, ni extravagante, que una persona, tras su paso por la política, fuese puesto en nómina por el sector privado en virtud de sus cualidades, su preparación o su capacidad de gestión; pero suele suceder que el fichaje se deba más bien a ese paso por la política, independientemente de lo brillante que haya sido y del resultado que arroje la gestión desempeñada.

    Cuando yo era niño los bedeles -porteros y ordenanzas de centros oficiales- solían ser guardias civiles o policías “retirados”. Se trataba, según creo, de un último trato de favor en búsqueda de redondearles la pensión y también, todo ha de decirse, de agradecerles los “servicios prestados” y tener así elementos “confiables” en lugares que desde el régimen se etiquetaban de importantes o conflictivos. Con la democracia el modelo y la práctica hicieron crisis: ni cabía semejante discriminación bajo la forma de trato de favor, ni se estimaban ya semejantes necesidades y cautelas.

    Pero mira por donde la práctica sigue, aunque por otros motivos y centrada en otros “colectivos”: resulta ahora -ya ven ustedes- que la clase política, además de recibir un manifiesto e injusto trato de favor en lo que atañe a condiciones para pensiones de jubilación y la estipulación de sus salarios, ni siquiera ha de preocuparse por coger número a la cola del paro, que siempre hay amigos, o amigos de los amigos, dispuestos a ficharles y tenerles en su equipo.

    Como dice un amigo mío: va a ser que hemos equivocado la vocación, que lo cómodo, rentable y seguro era la política. Acostumbrado a leer aquí lo que Txema escribe de vez en cuando, y tomando como él partido por la sabiduría popular, sería cuestión de recordar aquello tan conocido de : “El que tiene padrinos se bautiza, y el que no… “

  2. Tomás dijo:

    No hay teorema sin demostración: el fichaje de Aznar nada menos que por Endesa y el de Felipe González por Gas Natural vienen a poner el corolario final a lo que se apuntaba. Tan sólo quedaría añadir aquello que los profes de matemátaicas ponían al final de la pizarra tras haberla llenado de fórmulas: “C. Q. D. ” como queríamos demostrar.
    A las empresas se las puede juzgar, y de hecho se hace, por aquello a que dedican su esfuerzo inversor, por la forma en que utilizan sus recursos.
    Bien, si alguien me hubiese dicho que las “subidas” de la luz y el gas iban a tener fines como el que hoy comentamos… pues qué quieren que les diga, que la tentación de volver al quinqué de petróleo, el carbón, la leña o la vela se hacen más que presentes.

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