“Trágico final de una familia en Nochebuena”


“El alcalde de Valladolid cree que los insultos a Leire Pajín podrían darle más votos”; es lo que tiene la chabacanería, que suele resultar muy rentable.

Pero la noticia más leída del diario El Mundo es otra: “Trágico final de una familia en Nochebuena”.

Es inocente creer que nada malo puede suceder en determinados momentos. No nos paramos a pensar que mientras nace una criatura, a pocos metros, fallece otra. O que en un día soleado de primavera pueda suceder la más lamentable de las desgracias.

Es triste saber a personas abocadas sin remedio a la desesperanza total en el instante en que otros estamos compartiendo lo mejor de nosotros mismos con los nuestros.

Dicen que los cuerpos de los padres fueron rescatados del fondo del río todavía cogidos de la mano: quizás, en ese instante, ellos también intentaron dar lo mejor de si en un acto lleno de amor.

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Acerca de Tudi Martín

Siempre comunicamos, incluso cuando no lo pretendemos. La comunicación lo es todo y escuchar nos hace mejores. Desde esa convicción no me canso de prestar atención a quienes tienen cosas que contar. Gracias por la visita.
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4 respuestas a “Trágico final de una familia en Nochebuena”

  1. José Luis dijo:

    No lo justifico, pero creo que puedo comprender qué sintieron, la profunda impotencia ante una realidad que hacía que el futuro se cerrase ante ellos, la íntima angustia de no hallar salida que estimasen aceptable a su situación.
    No lo justifico, pero sobradamente sé que la soledad es posible en un mundo superpoblado, que puede existir -y manifestarse con fuerza- la tentación del “apaga y vámonos” cuando las personas demostramos que el adjetivo de humanos nos viene grande para esa sutantividad de seres que somos.
    No lo justifico, ni puedo admitirlo… pero no me refiero tan sólo a la acción -elección tal vez- concreta en este caso, sino también a un mundo que permite que otros puedan verse abocados a estas drásticas salidas de escena ante un guión que ni han escrito ni pueden modificar.
    Hoy ha sido noticia… pero ésta es una entre tantas, que situaciones parecidas se dan todos los días, y no es de recibo el que las soluciones que se dan se basen en un simple apoyo teórico que apela a la resignación de quienes las sufren. Las frías aguas del Fluviá han arrastrado algo más que la vida y los sueños de una pareja septuagenaria rebasada por su situación. No creo equivocarme si estimo que se han llevado con ellas un pedacito de la conciencia de todos…
    Sólo me queda, desde mi particular punto de vista, como otras veces he pensado, desear que tras este portazo inapelable a la sociedad y la vida, si se da la ocasión de pasar balance, quienes hoy ocupan estos minutos de nuestro tiempo y un pedazo de nuestra atención hayan tenido también momentos más dulces, que alguna vez hayan sentido el calor y la caricia de la ilusión, que puedan llegar a creer que el saldo, a pesar de todo, tal vez haya sido positivo. Y este deseo no es tan sólo por lo que se refiere a ellos, los abrumados protagonistas, sino que necesito pensarlo así para poder seguir viviendo y soñando, para creer que un mundo mejor y más humano es posible; en definitiva, por la parte que nos toca a todos.

    • Tudi Martín dijo:

      Pues verás José Luis, debo de ser gilipollas porque de un tiempo a esta parte tengo la inagotable cualidad de justificarlo absolutamente todo.
      Seguramente estamos ante lo que los psiquiatras llaman “asesinato por compasión” y posterior suicidio.
      Pero no deleguemos responsabilidades, también es un estrepitoso fracaso de la sociedad en general y de los Servicios Sociales en particular, que no supieron socorrer a tiempo a esta familia desesperada.

      • José Luis dijo:

        Creo, Tudi, que en realidad vamos al mismo lugar, que pretendemos decir lo mismo.
        Mi negativa surge de que “justificar” es hacer justo, es decir, asumible y aceptable algo que de otro modo no lo sería. Por esto mismo me repugna y violenta tildar de “justo” lo sucedido.
        Jamás podré admitir bajo este título – como justa- una solución que ha costado tres vidas humanas.
        Sin embargo hay una cerrada y total coincidencia contigo en comprender las circunstancias que motivan el hecho y por eso mismo, por comprenderlo a pesar de lamentarlo, disculpar a sus protagonistas.
        Sería un maniqueismo horrible y una hipocresía manifiesta cargar toda la responsabilidad de lo sucedido sobre la conciencia de los atribulados padres. Culparlos en exclusiva es rasgarse las vestiduras sociales al tiempo que no se ponen los remedios necesarios para que semejantes hechos no puedan, en ningún caso, contemplarse como la única salida.

  2. Txema Albert dijo:

    Te tomo el subtítulo del blog, Tudi: “La noticia más leída hoy es un píxel del retrato completo de nuestra sociedad”.

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