Como quién revuelve un puchero a punto de salirse, le damos vueltas y vueltas a determinadas ideas. En ese centrifugado que parece eterno nunca se sabe cuando parar porque, si se para, el guiso se sale o la ropa no sale limpia.
El problema es cuando, por puro ensimismamiento, nos equivocamos y metemos la camisa en la olla y los garbanzos en la lavadora.
Algo así ha pasado en Grecia. El desánimo y la desesperación han unido lo que es imposible juntar y el disparate empieza a ser caótico.
Hoy la noticia más leída en el diario El País es: “Grecia toma la vía de salida del euro.”
Los hogares griegos ingresas la mitad que en 2010, más de la mitad de los jóvenes están en paro y uno de cada tres ciudadanos vive por debajo del umbral de la pobreza. Desánimo, desesperación y una decisión: salir o quedarse.





