“La mejor manera de evitar el cierre de los diarios es comprarlos”, decía hoy un gracioso, con parte de, en una red social. No es tan simple.
Los diarios viven de las ventas al público, pero también de la publicidad, una relación que frecuentemente es directamente proporcional, aunque no siempre se cumple. A eso hay que sumarle el hecho de que algunos siguen publicando simplemente porque pertenecen a empresas más poderosas que se pueden permitir mayores pérdidas económicas.
Acudir al quiosco y disponer cada vez de menos posibilidades de elegir, nos hace un poco menos libres porque implica que, aún teniendo todos el derecho a la información, ésta está gestinada cada vez por menos manos.
Hoy la noticia más leída del diario Público es: “Público cierra su edición de papel.”
El cierre de un medio de comunicación siempre es una mala noticia, es una voz que deja de oírse, y eso solo alegra a los intransigentes.





